Snorkel en la Gran Barrera de Coral
Antes de nada, una advertencia: no hay fotos submarinas. No fue por no pagar los dólares que costara alquilar una cámara. Ni siquiera pregunté. No quería ver las cosas a través de un visor o una pequeña pantalla, esta vez decidí dejarlo a los recuerdos o a los olvidos. No pensé que las fotos fueran a decir la verdad y supe que en lugar de vivirlo, iba a intentar narrarlo con las imágenes (lo que suele ser una tarea ímproba y fracasada de antemano). Una cosa os puedo decir: es lo mismo que habéis visto en los documentales y en las fotos.
Por lo demás, esta es la crónica:
Se levantaba el sol en el horizonte cuando llegamos al barco. Habíamos elegido (mi amiga y yo, ahora tengo una amiga, por fin) un barco de vela. Más pequeño (cuando lo vimos nos pareció demasiado pequeño, pero se nos pasó el susto enseguida) que el llamado "crucero" y con bastante menos pinta de autobús de turistas (aunque en el fondo lo fuera igualmente).
Pero no es hacia atrás donde hay que mirar, sino hacia adelante, para hacerse una idea de lo que es estar en mar abierto.
A medida que te alejas de tierra firme, el color del agua vira del pardo al verdoso y después al azul índigo. Y entonces, en el horizonte, aparece una isla. Atención, losties...
La isla se va acercando progresivamente. Su nombre es Green Island.
Es de esas imágenes idílicas de los paraísos de postal: aguas turquesa y arenas blancas.
Nuestro barco ancla a unos cientos de metros (o millas o lo que sea que mide las distancias en el mar) para que nosotros podamos echarnos al agua con nuestras aletas y nuestros tubos de snorkel. Durante un rato te trasladas a otro mundo. Porque es otro mundo. No hay que ser demasiado hábil en el agua para moverte de un lado a otro siguiendo a los peces. De todos los colores, grandes, enormes y pequeños, que se van nadando en bandadas o solos, como nosotros. Miras hacia abajo y ves los corales flotando y bailando con el agua, el silencio. Todo tal como lo has visto cientos de veces en la tele. Pero ahora estás ahí. Eres tú quien está ahí.
Después nos llevaron a la playa en una fuera borda. Desde la playa se podía ver el barco.
En realidad, un poco más lejos...
Lo cierto es que la playa también recordaba bastante a la de Lost...
... si conseguías olvidarte de los turistas... (tampoco es que hubiera tantos)
Tuvimos la suerte de tener el mejor (por no decir el único) día de sol desde que estoy aquí. Un día azul y brillante, que nos permitió disfrutar de un viaje perfecto. Ninguna de las fotos hace verdadera justicia a lo que aquel día vi, sentí y disfruté.
Bueno, tal vez esta... (¡atención, foto en bikini!)





