17 marzo 2011

I'm not there, Todd Haynes, 2007

Ayer vi I'm not there, esa especie de biopic abstracto de Bob Dylan. Hoy hablaré de ella con el lagarto un rato y tal vez mañana vuelva aquí a retractarme de todo lo que voy a decir a continuación. Pero así a bote pronto, lo más gráfico que se me ocurre decir es que el rey está desnudo.

De todo, me quedo con tres cosas fundamentalmente.

1. La idea de que cada uno de nosotros es muchos y que el cine no puede, literalmente no puede, con un solo personaje retratar a un ser humano en toda su complejidad. Por lo tanto, es más que acertada (y agradable, y si quieres hasta genial) la decisión de dividir al personaje en un caleidoscopio multicolor y contradictorio, paradójico a veces, donde las diferentes personalidades son a menudo irreconciliables. Uau, me ha quedado de lo más cultureta, cómo mola.

2. La impagable escena de aquel primer concierto enchufado. La progresión visual, tan rítmica, el sonido estruendoso, la perfecta conjunción de la imagen y la música, la magnífica (magnífica, en serio) tesis: la enorme distancia que puede haber entre lo que el público espera y lo que el artista hace. Toda esa escena es potentísima, grandísima, y por sí misma hace que merezca la pena tragarse las dos horas y cuarto de película (aunque haya más motivos).

3. Las citas, los pensamientos, la poesía y la magia que desprenden varios de los diálogos y monólogos. Extraídos en su mayoría, supongo, de la vasta creación poética de Dylan, en algunos momentos directamente me transportaron al cielo.

No me quiero olvidar del personaje de Woody y la interpretación del pequeño Marcus Carl Franklin, un portento que las críticas se empeñan en dejar relegado. Del mismo modo, me encantaron el planteamiento estético, la imagen y la interpretación de Ben Whishaw, también muy olvidado (claro, no tienen el nombre ni la reputación de los otros cuatro pesos pesados que encarnan a los demás trasuntos de Dylan). Para mí, tanto sus personajes como sus interpretaciones son indiscutiblemente lo mejor, lo más creíble y lo más conmovedor de la película.

Sin embargo, la película me falla por otros pilares (¿hasta ahora parecía que me había encantado?)

A Cate Blanchett no me la creí ni por un momento. Y lo digo con pena y dolor porque sé que queda fatal hablar mal de una gran dama de la escena de ese calibre, que es aclamada en todos los foros por este trabajo, que todo el mundo adora y que además hizo un esfuerzo encomiable en dejar fuera todo "lo suyo" para adoptar a Dylan en su interior. Sin embargo, para mí tal vez sea precisamente ese el problema. El esfuerzo en ser otro, y el personaje en sí mismo, tan poco alejado del personaje que retrata, en realidad. Lo que intento decir es que justo el personaje más realista, más parecido, que más imita al objeto, el más "figurativo" de los seis, es precisamente el que más me aleja de la película. Con sus entrevistas, sus extensas y explicativas autodefensas innecesarias y a veces absurdas, su forma irritante de literalizar cada palabra y cada frase, simplemente me pone de los nervios. Tampoco me parece que se consigan transmitir correctamente la angustia, la sensación de encierro, la prepotencia y la conciencia de ser un genio. Se nota que es lo que quieren. Pero yo diría que no es lo que logran.

También me cuesta horrores ver como diferentes facetas del mismo diamante a ese personaje de Jude con Robbie, el personaje-actor que interpreta Heath Ledger (cuya muerte me duele mucho más de lo que es sensato admitir; echo de menos los grandes papeles que nunca hará y el hombre maduro en que nunca se convertirá). Es difícil explicar por qué. Quiero decir, sé que la idea es precisamente esa, reflexionar sobre lo diferentes que son entre sí nuestros yoes internos, lo irreconciliable a veces de las diferentes caras de nuestra alma, o al menos del alma de Bob Dylan, pero en este caso creo que no alcanzan a crear dos personajes que sean diferentes pero sin embargo compatibles, como engranajes de una misma maquinaria. Tal vez sea porque Robbie también tiene sus momentos de autoexplicación o razonamiento. El único momento en que me resulta posible enlazarlos a ambos es en esa frase que suelta Jude sobre el amor y el sexo: "... love and sex are two things that really hang people up. Why that is... I'll never fully understand".

En resumidas cuentas, al final tengo que conceder que es una película que se me ha quedado enganchada dentro, que me gustará volver a ver despacio, en casa, pudiendo dar a pause y pararme a pensar. Es una película rara, viva y emocional, que tiene como principal defecto que no es capaz de llegar adonde pretendía. Pero siempre hay que tender a lo más alto.

Sobre todo si quieres intentar retratar al más grande.

13 marzo 2011

Sometimes I think I have to get the hell out of here

Llevo unos días en los que, no me preguntéis por qué, me hago muy consciente de mí misma a la hora de prepararme el desayuno. Me veo haciendo exactamente lo mismo cada mañana, lo mismo con el café, la tostada, un ritual semiautomático lleno de bostezos, legañas y parece a veces que cada día un poco menos de ganas (aunque esto último no es posible, porque entonces algún día no me levantaría, y siempre me levanto).

El caso es que me veo, me veo cogiendo la cafetera, llenándola siempre hasta el mismo punto de agua, poniendo el café, cerrando y colocando, y luego el pan de la tostada, y la leche, el azúcar, la taza, el plato, y llevando los cereales a la mesa, todos los días los mismos pasos que son los que te hacen al mismo tiempo ir construyendo tu mundo, o ir construyéndote para enfrentarte al mundo, o esas mierdas.

Me veo. No "desde fuera", qué gilipollez, pero todos los días, en algún punto entre la cafetera y la tostada me veo haciendo eso, todo eso, siempre lo mismo, amarrada a mi rutina acogedora y cálida, sin pensar demasiado, tardando en todo el proceso probablemente todos los días la misma cantidad de minutos, segundo arriba o abajo.

No quiero decir nada con este rollo. No me hace sentir especialmente mal este hecho. Solo digo "eh, mira, el café, la tostada, click, click". Es solo que hoy he pensado que no sé si el año que viene podré volver a pasar por esto. Solo me refiero a la rutina del trabajo, pero en realidad me refiero a todo. A esto.

Muy bueno, el último disco de REM, me gusta mucho. La canción que ha resaltado entre las demás (popped amongst the crowd) se titula ÜBerlin y dice:

Hey ahora, tómate las pastillas y
hey ahora, hazte el desayuno
Hey ahora, péinate y vete a currar
Aterrizaje forzoso sin ilusiones, sin colisión, sin intrusión
Mi imaginación huye

Lo sé, lo sé, sé lo que estoy persiguiendo
Lo sé, lo sé, sé que esto me está cambiando

Vuelo en una estrella hacia un meteorito esta noche
Vuelo en una estrella, estrella, estrella
Conseguiré pasar el día
Y entonces el día se convierte en noche
Conseguiré pasar la noche

Hey ahora, coge el u-bahn, cinco paradas, cambia de estación
hey ahora, no olvides que el cambio te salvará
Hey ahora, cuenta mil millones de personas, es alucinante
cazando por la ciudad con sus estrellas encendidas

Lo sé, lo sé, sé lo que estoy persiguiendo
Lo sé, lo sé, sé que esto me está cambiando

Vuelo en una estrella hacia un meteorito esta noche
Vuelo en una estrella, estrella, estrella
Conseguiré pasar el día
Y entonces el día se convierte en noche
Conseguiré pasar la noche

No me importa repetirlo, no estoy completo
Nunca he sido el tipo dotado
Hey, hombre, dime algo, ¿vas a alguna parte?
¿Quieres venir conmigo esta noche?

Lo sé, lo sé, sé que esto está cambiando
Andamos por las calles para sentir el suelo que estoy persiguiendo: ÜBerlin

Vuelo en una estrella hacia un meteorito esta noche
Vuelo en una estrella, estrella, estrella
Conseguiré pasar el día
Y entonces el día se convierte en noche
Conseguiré pasar la noche


Escucha: mírame.

24 febrero 2011

Volvemos a nuestra programación habitual

A veces leo blogs, u otras letras, que me hacen darme cuenta lo lejos que estoy de escribir lo que quiero escribir como quiero escribirlo.

Y me da una rabia de puta madre, de esta rabia cabreada que nace dentro pero no llega a salir, en realidad, y te hace tener ganas de decir muchas palabrotas, como cagarte en dios, por ejemplo, muy alto y en un sitio donde todo el mundo que te oiga se vaya a escandalizar muchísimo. La catedral de Santiago, por ejemplo. Luego no llegas a hacerlo y la rabia da vueltas dentro de ti, te pones muy roja, se te hinchan las venas del cuello, tienes la sensación de que tus ojos van a hacer pop y salirse de sus cuencas.

Pero en realidad sé que si no lo hago es porque no quiero, o porque simplemente tengo las palabras, sé cómo usarlas, pero no tengo nada que decir con ellas.

Pero el día que me ponga... el día que me ponga... el día que me ponga...

15 febrero 2011

¿Qué fue de casanova?

Había una vieja canción de Sabina que empezaba así:

"—¿Qué adelantas sabiendo mi nombre? Cada noche tengo uno distinto y, siguiendo la voz del instinto, me lanzo a buscar…
—Imagino , preciosa, que un hombre.
—Algo más: un amante discreto que se atreva a perderme el respeto, ¿no quieres probar? Vivo justo detrás de la esquina, no me acuerdo si tengo marido. Si me quitas con arte el vestido, te invito a champán. “



Y a partir de aquí es donde esta canción pierde todo su parecido con la realidad. Porque soltar al barman mil de propina hace años que no lo veo, si es que lo he visto alguna vez, y apurar la cerveza de un sorbo, o dejar de hacer cualquier otra cosa que estés haciendo, interesante o aburrida, porque una mujer se te insinúe, o te diga directamente lo que espera de ti, eso ya no lo he visto en mi puta vida. ¿Mover el culo a cambio de sexo? Uf. No digamos ya valorar la perspectiva de pasar una noche sin dormir.

Joaquín Sabina representa al tipo de hombre, en franca y fatídica extinción, que agradece que una mujer le regale algo, aunque luego no la aprecie por nada más. La mujer que regala ese algo, en cualquier caso, probablemente tampoco espera ser apreciada por nada más. Pero, como digo, es un tipo de hombre que ya no se ve. Lo que se ve mucho es el cagao, el cobarde que juega a que sí pero al final no. Lo que antes se dedicaba a las mujeres y se conocía con el no muy elegante nombre de calientapollas.

Evidentemente, me ha vuelto a pasar. Yo tuve una época en que me preocupaba seriamente que el hecho de tener ganas de follar se me pudiera “notar”. Como si fuera un estigma o una vergüenza. Ya no me pasa (tanto). Pensé que tal vez aceptarlo como algo normal era un paso previo y necesario para poder lograrlo. Follar, digo. Pero no. Tanto entonces como ahora, lo único que encuentro es gente, tíos, que fingen entrar al juego, o entran, para luego soltar un mensaje cortante diciendo que les ha surgido algo muy importante. Un ensayo musical, una visita sorpresa, un hermano a las ocho de la mañana.

Y, cómo no, me quedo pensando qué he dicho, qué he hecho o qué ha pasado. Si es que ellos tienen más posibilidades, más ocasiones o menos ganas que yo de encontrar una pareja sexual de una sola noche que no pida nada más que eso. Hago serio examen de conciencia, lo comento con personas conocidas. Mi conciencia no hace reclamaciones, las personas conocidas, bien por cariño o bien por simple solidaridad, se ponen sistemáticamente de mi parte. Y sigo sin entender nada.

Tal vez el problema resida en que yo necesito conocer al tío en cuestión, saber algo de él. Porque, después de todas las chorradas que suelto sobre la atracción física y todas las fotos de Ronaldo que quieras, al final, como también digo, a mí lo que me pone es la palabra, la mirada, que dentro de ese cráneo haya algo. Bueno, si el tío está como Ronaldo, a lo mejor no tanto, pero de eso no hay (ni yo tampoco puedo ofrecerlo). Que necesito que el hombre me caiga algo bien o me estimule en algún sentido, lo que supongo que hace el “aquí te pillo” un poco más difícil de lo normal. Pero un poco, carajo. No el puto Annapurna.

También sé que el título del post es ligeramente engañoso. Lo que hace Casanova es conquistar, me consta. Tal vez no le hace tanta gracia el hecho de tenerlo fácil (si es que ese concepto se da en la naturaleza en absoluto, que yo lo dudo; porque una cosa es una mujer favorablemente dispuesta y otra muy distinta… otra muy distinta). Pero es que de eso ya ni hablamos. Que me conquisten. Como una mujer del siglo XXI espere a ser conquistada, muere virgen. Como hay Brus.

No. Definitivamente no lo pillo. Algo tengo que estar haciendo mal.

09 febrero 2011

Hombres

Se crea una polémica cuando confieso, vagamente avergonzada, que me gusta Cristiano Ronaldo.



Digo vagamente porque en realidad un gusto tan primario no es algo que deba ni pueda avergonzarte. Pero digo avergonzada porque sé que mis amigos son personas cultas, inteligentes, claramente posicionadas en sus preferencias y en los gustos que los definen, la mayoría antifútbol y en cualquier caso antimadridistas, y que van a dedicarse sistemáticamente a explicarme por qué opinan que Cristiano Ronaldo es la persona más despreciable que ha pisado no ya un campo de fútbol, sino el planeta Tierra en su larga historia. Como si me hiciera falta o me interesara en lo más mínimo. Los hombres dicen sentirse decepcionados y las mujeres me miran horrorizadas.

Aparte de que lo primero me parece envidia y lo segundo mentira cochina (y gorda), no voy a entrar en que me parece injustísimo criticar a un deportista por su carácter o juzgar a una persona por su aspecto físico (si es injusto criticar a un feo, ¿por qué es lícito criticar al dueño de un cuerpo perfecto?)

Pero sí voy a hacer unas cuantas reflexiones profundas respecto a los hombres que me gustan. Simplemente porque no tengo nada mejor de qué hablar últimamente. Y también por motivos que no vienen al caso.

Todos conocéis mi declarada debilidad por un hombre tan atractivo como Clive Owen. A este casi ningún hombre o mujer me lo discuten.

Es un poco como Hugh Jackman, que parece que no está uno en su sano juicio si no reconoce su aplastante superioridad física sobre el resto de seres humanos de su sexo. Qué casualidad que, a diferencia de Cristiano, este señor tenga una imagen pública de bellísima persona, amantísimo padre y esposo (de una señora no tan agraciada como él, el sueño de cualquier cenicienta) y además persona humilde y con sentido del humor. Así cualquiera.

Cualquiera que me conozca bien, sin embargo, sabe que yo soy una persona cabal y que, exceptuando algunos casos incontestables más, como Paul Newman, soy muy poco dada a dejarme llevar por el simple atractivo físico a la hora de determinar mi atracción por un hombre.

En general, no me considero una chica de las que se sienten atraídas por un guapo Dan o un atractivo Joe, ni mucho menos un Romeo de dulces palabras. Soy de esas extrañas mujeres (personas) que prefieren una buena conversación y unas risas frente a una cerveza, y desde luego se excitan mucho más (y más a menudo, y durante más tiempo) ante un cráneo previlegiado que ante una mata de pelo sobre el mismo.

Pero claro, luego ve una en una revista cosas como esta:



(Patrick Petitjean, modelo)

Y no puede evitar parpadear un par de veces con la garganta seca.

El lugar era la peluquería y la revista era Esquire (con todo y digan lo que digan, una revista para mujeres). Y con una foto de ese hombre en la página derecha tardé un buen rato en ver a un eclipsado Clive Owen anunciando Bulgari en la izquierda. Tal vez sea porque últimamente estoy mucho de ese estilismo de "hace tres años que vivo en el bosque sin hablar con nadie" y a Clive me lo tiene Bulgari demasiado afeitado, encremado y repeinado. Para lo que es él. Un hombre.

(Página derecha:)



(Página izquierda:)



O tal vez, simplemente, porque nadie es de piedra. Y las cosas de papel siempre han sido mucho más perfectas que las de verdad.

23 enero 2011

Frases entresacadas del último intento de post

Hay letras que es mejor que yo no lea, porque si las leo me quitan para siempre las ganas de seguir escribiendo.

He observado que, en las dos últimas páginas, lo que he hecho ha sido robar cosas de otros para ir tirando. Canciones, youtubes, fotos y vídeos varios. Lo que viene a ser, mayormente, un coñazo de blog.

Esto me lleva a preguntarme para qué tengo el blog. Y luego ya me voy por ahí a bajarme un disco nuevo o a leer otra cosa mejor, o a conectar el messenger a ver si hay alguien, o lo que sea. Así es mi vida últimamente, así soy yo. No sé por qué cojones tengo que hablar de cómo es mi vida o cómo soy yo. Ni que no estuviera claro. Por ejemplo.

Odio no tener la fuerza de voluntad de ponerme a hacer una cosa y solo una, en un momento determinado, el momento que yo elija. Odio ser la reina del nomeapetece. Nunca me apetece.

Decía "Loneliness adds beauty to life. It puts a special burn on sunsets and makes night air smell better."

Debería apagar el ordenador, irme a comer y marcharme a la calle. Estoy mareada. La sensación de incomodidad ha vuelto. La soledad le da belleza a la vida. It's my fucking choice. Live with it.

La música esta no ayuda.

14 enero 2011

Un mundo de cosas por descubrir

Ya lo siento, que ha empezado el año y me ha pillado así como poco comunicativa. En general. ¿Que qué tal? Pues bien. A punto de descubrir a Pearl Jam. A mi edad.




Sí, entiendo que toda vida debe acabar,
Mientras nos sentamos solos, sé que algún día debemos irnos,
Oh, soy un hombre afortunado, por contar con mis dos manos
a los que quiero.

Algunos colegas solo usan una
sí, otros no tienen nada.

Quédate conmigo,
Solo respiremos.

Mis pecados tienen práctica,
nunca me dejan ganar, ahá.
Debajo de todo, solamente un ser humano más.
Sí, no quiero dolor, hay tanto en este mundo
que me hace creer.

Quédate conmigo.
Eres todo lo que veo.

Me pregunto cada día
mientras miro tu cara.
Lo das todo
y no tomas nada
no tomas nada.

¿He dicho que te necesito?
¿He dicho que te quiero?
Oh, si no lo he dicho soy tonto, ¿ves?
Nadie lo sabe mejor que yo,
mientras confieso.

No tomas nada
Lo das todo
Te querré hasta que me muera
Nos vemos al otro lado.

10 enero 2011

Más Boardwalk Empire

Siempre se ha dicho que el cine era capaz de hacer magia, poniendo cosas ahí que en realidad no estaban. Y últimamente se dice que la tele (buena) es el último refugio del cine. Las dos afirmaciones son exageradas, pero ambas tienen un punto de verdad (o algo más que un punto).

Yo ya llega un momento en que no sé si esto es cine, tele o magia. Pero un alumno me lo ha mandado y tenía que enseñarlo.

Tengo que reconocer que me da hasta pena pensar que es tan fácil engañarme, que, aunque en realidad nunca hemos podido, ya definitivamente no podemos y nunca podremos fiarnos de lo que nos dicen nuestros ojos. Al mismo tiempo, es otra forma de arte. Sí, reconozco que del tipo de arte que cuesta mucho dinero hacer, y de ese que está hecho con el único afán de entretener, probablemente, pero arte, al fin.

No hay ningún espoiler, aunque no hayas visto la serie puedes ver tranquilamente el vídeo. Disfruta. O sufre.

Boardwalk Empire VFX Breakdowns of Season 1 from Brainstorm Digital on Vimeo.

31 diciembre 2010

La grieta

El caso es que me apetece escribir algo para que esos dos últimos post vayan bajando y se vayan enterrando en el olvido, que es donde deben estar. Que lo que no puede ser es que el otro día un colega se me conecte al messenger para preguntarme si voy a suicidarme ya o todavía no.

La cuestión es que estoy de bastante buen humor estos días, haciendo mucha vida social, no toda ni necesariamente en el lado de fuera de las puertas de mi casa, estoy haciendo cosas como agregar en el facebook a gente que no conozco de nada y bromeando y partiéndome de risa. Pero luego llego aquí y me da por recogerme sobre mí misma y me apetece, no sé, por ejemplo poner una canción como esta:

Toca las campanas que aún pueden sonar, olvida tu ofrecimiento perfecto. Hay una grieta en todo: así es como entra la luz.

26 diciembre 2010

Emptyness

Palabras, palabras y palabras. Para no decir absolutamente nada. Miradas que no llegan a ningún alma. Ojos que no leen lo que está escrito. Mensajes falsos que no contienen nada.

Hoy he estado en un bar donde han sonado versiones de canciones en lugar de las canciones originales. Me han dolido especialmente las de Feo, fuerte y formal y Cadillac solitario. Últimamente echo de menos a Loquillo, tal vez porque representa un intento de fidelidad a uno mismo, anclado a mi idea de adolescencia, de pureza, de cosas intactas y de inocencia.



Cuando tenía 17 años, esta canción me hacía sentir vieja. O me hacía pensar en cómo me sentiría cuando fuera vieja. Cómo me sentiría cuando tuviera la edad que tengo ahora, tal vez. Ahora la escucho y no me siento así, pero recuero cómo me sentía entonces. Y cómo pensaba que me sentiría. Y cómo me equivocaba.

Y recuerdo esa frase de Bruce la primera vez que la escuché: That maybe we ain't that young anymore.

Ya no somos tan jóvenes. Y, como decía en Closer Larry, el personaje que os presenté el otro día interpretado por Clive Owen (otra vez viviendo a través de la pantalla, y las que vendrán): "todo es una versión de otra cosa".

El caso es que iban cayendo Jack Daniels con hielo y yo cada vez me sentía más en sintonía con el mundo, y al mismo tiempo, paradójicamente, más lejos y más consciente del vacío de todo. Las versiones se sucedían y todo parecía vacío.

Todo estaba vacío.

24 diciembre 2010

Human touch

Ando por el mundo buscando un contacto. No es verdad, no busco. Solo espero. O tal vez no espero y solo sueño. Esta noche, por ejemplo, soñé que un hombre me deseaba (a falta de esa sensación en la vigilia). En realidad no era un hombre, sino un niño. Alguien muy joven. Y yo me iba y después me desperté sin que pasara nada, sin que existiera ese contacto. Algún analista tendría algo que decir sobre esto. Me descubro comprendiendo que ciertas experiencias simplemente no son para mí, ya no o tal vez nunca lo fueron. Me reconozco viviendo en la ficción de la pantalla con una dolorosa intensidad que no experimento en la calle, en el bar, en casa. Un deseo triste de que la fotografía de mi vida tenga ese color mágico que nunca parece tener. Y no sé si lo que quiero es vivir otras vidas, ser otras personas, respirar otros aires a través de otras narices. Hoy mi amiga me hablaba del libro que está traduciendo, que habla sobre las distancias entre tres "yo": el real, el soñado, el sentido. La tesis del libro, escrito por cierto por un economista, es que cuanto mayor es esa distancia, menor es la felicidad. No he querido, mientras hablaba, pensar qué distancia separa mis yos, porque no, porque no. Mientras escribo veo la foto que puse el otro día en el blog, la de Jack Huston y su personaje con la máscara de lata que tapa su horrible deformidad, su medio rostro destrozado, y pienso en la tristeza y la soledad de ese personaje, la ausencia absoluta de contacto con la realidad, la frialdad con la que mata mientras es dolorosamente vulnerable y frágil y consigue despertar en el espectador, en mí, una mezcla incomprensible de amor y horror y fascinación y lástima. Está solo y está jodido para siempre y no puede ser más que lo que es, le guste o no, y solo cuenta, como decía Blanche Devereaux, con la amabilidad de los extraños.

21 diciembre 2010

Más agradables sorpresas (de casta le viene al galgo)

Ya sé que he sido y estoy siendo muy pesada con Boardwalk Empire. Hoy leyendo una reseña (aquí) me he enterado de otra cosa que tenía que compartir.



Este magnífico personaje está interpretado por un actor llamado Jack Huston.

Sí, sí. Nieto de John Huston.

18 diciembre 2010

Tiempo perdido y resaca

Dos noches seguidas de cena más copas más trasnoche más pocas horas de sueño hacen que tenga una sensación rara de irrealidad. Como si no estuviera en el lugar correcto o mi cuerpo no fuera mío al mismo tiempo que es demasiado mío.

El hecho de llevar una hora y pico en un ciber mientras espero que llegue la hora de coger un tren no ayuda nada.

En general, lo único que puedo decir es que no tengo nada que decir. Pero quisiera decir algo.

Así que voy a poner una canción de Bruce.



Tengo sueño.

17 diciembre 2010

Lucidez

Soy la persona que quiero ser. Y no me doy cuenta.

12 diciembre 2010

Lo que yo pienso de "la crisis de los controladores"

Lo explican muy bien Mel y Mauro Entrialgo.





11 diciembre 2010

Llorar

Siempre hay motivos, pero últimamente los míos no logran conmoverme. Sin embargo, no puedo evitarlo cuando veo cosas como esta.

Lo podríamos titular Desesperación



O como esta, que voy a llamar Esperanza

Media vuelta from Umbilical Produccions on Vimeo.

09 diciembre 2010

Qué mundo podrido

Cuando una persona ignorante e idealista piensa en una profesión llamada "periodismo", imagina intrépidos reporteros en busca de la verdad. El protagonista de los sueños de esa persona ignorante e idealista quiere saber las verdades, desenmascarar a los inicuos y hacer que triunfe el bien. O, por lo menos, si ha de triunfar el mal, que alguien lo sepa.

Pero los periodistas, en realidad, copian teletipos sin leerlos y se van a casa a ver el fútbol, como todo el mundo.

Esta semana hemos tenido dos noticias que nos han conmocionado, si es que algo puede hacerlo. Una ha sido la huelga de controladores aéreos. En ella hemos asistido a la indignación de muchos que no han podido irse de vacaciones y de unos pocos que no se pueden creer que todos los demás se conformen con solo media cara de la situación.

La otra, por supuesto, está siendo Wikileaks.



Es asombroso ver cómo el trabajo de un periodista, hoy en día, es tan parecido al de un reproductor de mp3 o una fotocopiadora. Y para una vez que algo pasa, que de algún modo tenemos acceso a algo de lo que normalmente está oculto, para una vez que podemos hacernos realmente conscientes de todo lo que de verdad ocurre mientras nosotros vemos el fútbol, los medios de comunicación solo funcionan como altavoz. Lo demás no va con ellos.

Hubo un tiempo en que al periodismo se lo llamó "cuarto poder". Pero hace mucho tiempo que el "primer poder" se lo comió con patatas. Lo digo, no sé, por si alguien no se había dado cuenta.

Yo no puedo hacer nada de nada. Pero en cuanto me dejen (porque ahora no me dejan) voy a cerrar mi cuenta de Paypal.

03 diciembre 2010

Pero cómo me aburro

Si de verdad, de verdad, se pudiera elegir, yo no le haría ascos a algo como esto:



Incluso con, como dice Daeddalus, esa camisa abierta hasta más allá de los límites de la decencia...



Y sí, me doy cuenta de que la edad de mi hombre ideal sube y sube. Con la mía, lo cual interpreto como un síntoma de salud mental.

Este vídeo pertenece a Closer, una película del año 2004, ya ha llovido. Pero me parece un buen ejemplo de cómo sabe mirar. Y su voz.



- Él es muy bonito.
- Ella es muy ... alta.
- Así que... eres stripper.
- Sí... ¿Y...?
- ...
- Cuídate.
- Lo haré. Tú también.

02 diciembre 2010

Siempre, todos los días, salgo de casa pensando que hoy va a pasar algo.

Y nunca pasa nada.

01 diciembre 2010

The dream is back

La otra noche, cuando la pesadilla estaba más bien en la vigilia, volví a soñar con tus calles mientras dormía.

Una de las primeras

Los sonoros nombres resonaban en mi cabeza, Lexington, Madison, Broadway.

From Queens

El ruido de las calles, los altos edificios, el cielo lejano, las posibilidades, el absoluto anonimato.

Primera vista del Chrysler

Y me desperté queriendo volver, sintiendo dentro de mí algunas canciones, pensando en un largo vuelo.

Grand Central Terminal

Supongo que lo único que quiero es sentir el pulso del centro del universo en el medio de mis latidos.

Desde Brooklyn Bridge

Otra vez.