A fact
Hago cosas para rellenar ausencias.
(otro verso robado)
Hago cosas para rellenar ausencias.
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k
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Etiquetas: Simples verdades como puños
Y es que te tienes que dar cuenta de que no tienes lo que crees que tienes, del mismo modo que no eres quien crees ser. Que nada es lo que parece, y mucho menos lo que te parece a ti. Que tú eres una cosa tomada a solas (posible únicamente en la más utópica de las teorías) y otra muy diferente puesta en relación con lo que rodea tu vida y sobre todo (sobre todo, recuérdalo) con los otros. Y son los otros los que establecen tus límites y tus cualidades, los que con su luz crean las sombras que son la esencia de tu textura y te dan forma. Te dan forma. Te crean. Sin la mirada del otro no eres, no existes. Sin la pasión del otro no lates. Sin la compañía del otro no importas.
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k
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19:54
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Etiquetas: Todo a cien
Lo que le pasa a Drive es que es una película escandalosamente entretenida.
Uno de los grandes aciertos de la película es lo bien cosidas que están las referencias, que van a ir exactamente a lo que sabes y conoces del cine. Si conoces a Scorsese o Spielberg, ahí están. Si conoces a Bresson y Godard, ahí están. Y son referencias que calzan como un guante unas en otras, con sus menciones frikis, sus actores fetiche de los años setenta y ochenta, sus cámaras lentas, sus ritmos lentos. Si no sabes nada de cine ni más que te importa, de todas formas la puedes ver y nunca lo sabrás.
Tiene un avance pausado, unos planos un poco demasiado largos y unas composiciones descentradas y estrambóticas que te descolocan y te crean una tensión de la que no sabes si serán capaces de salir y una expectativa que no sabes si serán capaces de resolver. Pero salen de la tensión y resuelven la expectativa, aunque no sea como marcan la norma y lo mil veces visto, y aunque al mismo tiempo sea al final una película que ya has visto esas mil veces y verás mil más. Y aunque a veces todo es inverosímil, te da igual y te dejas llevar, porque así funciona la magia del cine, y en Drive hay magia. A espuertas. No pasan las cosas como tendrían que pasar, no ocurre lo que esperas cuando lo esperas ni tal como lo esperas, y así consigues quedarte boquiabierto, o pegado a la silla, o sentir que todo va bien o todo va horriblemente mal.
Las persecuciones, la violencia, la frialdad, la psicopatía, la mafia, el amor, todo es ligeramente diferente, todo está ligeramente descentrado respecto a lo que debería ser (a lo que suele ser) el eje. Y esa es la clave de la película. Lo que hace que funcione como un engranaje perfectamente engrasado. Es como esa otra lección de cine que aprendí en el cine, con Inception, de Cristopher Nolan: hay cosas en el cine, como en los sueños, que no necesitan ser explicadas:
(-Déjame preguntarte algo: tú nunca recuerdas el principio del sueño, ¿no? Siempre apareces justo en el medio de lo que está pasando. -Supongo, sí. -Así que... ¿cómo hemos acabado aquí? -Acabamos de venir de... eh...)
Otro ejemplo de la magia es ese actor insípido, Ryan Gosling, por la forma en que mira, la forma en que espera un segundo extra antes de hacer o decir cualquier cosa, la forma en que se mueve; no hace falta que sea el mejor actor de la historia, ni siquiera uno medianamente bueno, para que este cuento cuente lo que tiene que contar.
Como tampoco lo era John Wayne (siento el sacrilegio, pero es así). No siempre la fuerza de un plano depende del talento interpretativo de un actor. En el caso de John Wayne, su sola presencia escénica llenaba el espacio, irradiando todo el poder necesario. Esto no le ocurre ni le ocurrirá nunca a Ryan Gosling. Lo que en Drive hace que la magia se produzca es el efecto Kulechov. Eres tú, el espectador, el que pone todos los sentimientos en ese envoltorio hueco con un gran cuerpo que es el actor principal (me quedo con sus increíbles piernas).
Lo que pasa en esta película es lo que Hitchcock llamó "pure cinematics" en este vídeo:
(Ahora, la tercera manera es lo que podríamos llamar cinemática pura, el ensamblaje del film. Cómo puede ser cambiado para crear una idea diferente. Tenemos un primer plano, enseñamos lo que ve. Asumamos que está viendo a una mujer con su bebé. Ahora volvemos a él para ver su reacción a lo que ve. Y él sonríe. ¿Qué vemos en ese personaje? Es un hombre agradable, es amable. Ahora, quitamos la parte media de esta película, la mujer con el bebé, pero dejamos los otros dos trozos tal como estaban, y ponemos una chica en bikini. Él mira, chica en bikini, él sonríe. ¿Quién es ahora? Un viejo verde. Ya no es el caballero agradable al que le encantan los bebés. Eso es lo que el cine puede hacer por ti.)
Eso es exactamente lo que el cine hace por el inexpresivo e insulso actor principal en Drive, y que el director controla con maestría. La forma en que Drive juega con las expectativas, con la proyección y con la infinita capacidad empática del espectador es una pura lección de cine aprendida de los que más saben de estas cosas y aplicada con sorprendente habilidad. También tienes por momentos la sensación de que todo ha sido una casualidad, una de esas carambolas milagrosas que el mismo autor no podrá repetir jamás, pero a quién le importa. Y también flota en tu mente la pregunta... qué habría pasado con esta película si en lugar de este actor hubieran contado con algo más parecido a Robert de Niro (de joven).
Pero el hecho es que todo eso da igual. Esta película tiene vida propia, y casi voluntad propia, y con ella fui capaz de hacer lo que casi nunca hago: ignorar todo lo que no funciona, obviar la inverosimilitud, las incongruencias, y dejarme llevar a donde me quiere llevar, a ese lugar donde solo el cine muy bueno es capaz de transportarme... de vez en cuando.
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23:41
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Etiquetas: Cine
Pues me doy cuenta de que nunca había hecho ninguna. No soy de esas personas que hacen listas, me pongo a hacerlas y enseguida me canso, y paro.
Miento: siempre que viajo hago una lista de lo que no me puedo olvidar, una lista que contiene ítems como "cargadores", "calcetines", "billetes" o "neceser". Y sí, suelo agradecer haberla hecho.
Pero no hago listas de cosas que quiero hacer, rara vez hago listas de pros y contras antes de tomar decisiones, o listas de deseos. Suele ser porque, cuando me pongo a hacerlas, se me olvida inmediatamente todo lo que quería poner en ellas, pero hoy, antes de irme a dormir, lo voy a intentar.
A ver, piensa... cosas que quieres hacer o conseguir en este año 2012 recién estrenado, que se extiende brillante y planchado delante de ti:
1.-
(quito las manos del teclado y me pongo a pensar con los dedos entrelazados encima de la barriga, que por cierto está bastante llena después de la cena de nochevieja; tal como decía, me acabo de olvidar de todo lo que se supone quería poner en esta lista)
1.-
(hoy en casa la frase que más se ha repetido es "si no viene mejor, por lo menos que no venga peor"; me parece una frase un poco conformista, siempre hay que pedir más... pedir es gratis)
1.-
Lo siento, no se me ocurre nada. Lo cierto es que hay buenas vistas desde aquí. Tengo pensado, eso sí, hacer algo más de ejercicio, perder peso, viajar un poco, ir a unos cuantos conciertos y frecuentar compañías agradables e interesantes. Tengo pensado hacer lo posible por ser feliz. Tengo pensado cuidar a mis amigos y cuidarme yo. Follar un poco más y un poco mejor. Hacer mejor mi trabajo. Aprender otro idioma. No perder de vista el futuro. No perder el contacto con el presente. Disfrutar de las personas que quiero y decirles que les quiero, aunque no sea con esas palabras. Firmar un papel importante. Dejar atrás una parte del dolor. Pasear de la mano. Reírme todo lo que pueda. Cantar a gritos que baby I was born to run. Ver The Wire. Disfrutar de la soledad. Disfrutar de la compañía. Comprarme un coche nuevo.
Huy. Me ha salido una lista.
La cosa es que luego viene la vida y tiene sus propios planes. Así que mi lista de deseos de este año se va a reducir a uno:
1.- Que los planes de la vida se parezcan lo más posible a los míos.
Gracias por leer.
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k
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01:19
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Etiquetas: Todo a cien
if we take
if we take what we can see
the engines, driving us mad,
lovers finally hating;
this fish in the market
staring upward into our minds;
flowers rotting, flies web-caught;
riots, roars of caged lions,
clowns in love with dollar bills,
nations moving people like pawns;
daylight thieves with beautiful
nighttime wives and wines;
the crowded jails,
the commonplace unemployed,
dying grass, 2-bit fires;
men old enough to love the grave.
These things, and others, in content
show life swinging on a rotten axis.
But they've left us a bit of music
and a spiked show in the corner,
a jigger of scotch, a blue necktie,
a small volume of poems by Rimbaud,
a horse running as if the devil were
twisting his tail
over bluegrass and screaming, and then,
love again
like a streetcar turning the corner
on time,
the city waiting,
the wine and the flowers,
the water walking across the lake
and summer and winter and summer and summer
and winter again.
------------xx-------------
si tomamos
si tomamos lo que podemos ver
los motores volviéndonos locos,
los amantes odiándose al final;
este pescado en el mercado
que mira para arriba a nuestras mentes;
flores que se pudren, moscas cogidas en la telaraña
disturbios, rugidos de leones enjaulados,
payasos enamorados de billetes de dólar,
naciones que mueven a la gente como peones;
ladrones a la luz del día con maravillosos
esposa y vino por las noches;
las cárceles atestadas,
el lugar común de los parados
la hierba que muere, los fuegos baratos
hombres lo bastante viejos para amar la tumba
estas cosas, y otras, en suma
nos muestran que la vida oscila en un eje podrido
pero nos han dejado un poco de música
y un espectáculo picante en la esquina
un chupito de whisky, una corbata azul,
un volumen pequeño de poemas de Rimbaud,
un caballo que corre como si el diablo le estuviera
retorciendo la cola
sobre forraje y gritando, y entonces,
el amor otra vez
como un tranvía que dobla la esquina
a tiempo,
la ciudad esperando,
el vino y las flores,
el agua atravesando el lago,
y el verano y el invierno y el verano y el verano
y el invierno otra vez.
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k
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22:08
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Etiquetas: Bukowski, Palabras robadas
Llevo unos meses pensando en esto. En lo dóciles que somos y en cómo nos plegamos, sin atisbo de rebeldía, a lo que nos dicen que debe ser.
Se me ocurrió en una cola de aeropuerto. Esas tiras de tela atadas a postes de plástico que nos dicen cuántas eses debemos hacer hasta llegar al arco de entrada de la zona de embarque. Hacemos todo ese zig zag, lógicamente, incluso cuando no hay gente. Y si vemos a alguien pasar por debajo de las cintas sentimos una especie de estremecimiento interno porque así no es como hay que hacerlo. Da igual que no exista la necesidad de hacer un recorrido sinuoso en lugar de usar la línea recta: las cintas están ahí y hay que seguirlas.
Es verdad, necesitamos estas normas para mantener al menos una apariencia de orden en el mundo en el que vivimos, para no chocarnos con los demás al andar. Necesitamos un entorno controlado, y qué mejor modo de crearlo que fabricando y obedeciendo normas.
Siguiendo con el razonamiento de las cintas organizadoras de colas, mi siguiente paso fue poner en cuestión las líneas de la carretera, o las líneas imaginarias de las carreteras estrechas. Llega un momento en que ni siquiera necesitamos la expresión física de los límites. Los respetamos por instinto.
El problema es que lo tenemos tan interiorizado que saltárnoslo nos da miedo. Es evidente que a veces, por pura inercia, creamos y obedecemos normas que solo son necesarias en parte. O que son del todo innecesarias. Y estamos tan acostumbrados a plegarnos a esas exigencias que jamás las ponemos en cuestión, no nos peguntamos su razón ni su origen, ni qué pasaría si nos las saltáramos. La cuestión es que muchas, muchas veces, demasiadas veces, no pasaría nada. Nada de nada. Pero el miedo que nos provoca saltárnoslas, o la simple idea de saltárnoslas, nos produce tal infelicidad que simplemente no merece la pena.
Si lo que nos caracteriza como humanos son rasgos como la capacidad de cuestionarnos las cosas o de tomar decisiones individuales, o la creatividad... ¿durante cuánto tiempo vamos a seguir siendo humanos?
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13:16
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Etiquetas: Todo a cien
(Gracias, Daeddalus.)
1. ¿Eres hombre o mujer? Suzanne, Leonard Cohen.
2. Descríbete. Lone Wolf, The Eels.
3. ¿Qué dicen las personas de ti? Con esta he tenido una idea... respondan en los comentarios (si lo tienen a bien).
4. ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental? Simple together, Alanis Morisette.
5. Describe tu actual relación. Incomplete and insecure, The Avett Brothers.
6. ¿Dónde quisieras estar ahora? I wish I was in New Orleans, Tom Waits.
7. ¿Cómo eres respecto al amor? Secret garden, Bruce Springsteen.
8. ¿Cómo es tu vida? I won't back down, Tom Petty.
9. ¿Qué es lo que más necesitas? Diga qué le debo, Siniestro Total.
10. A qué le tienes temor. You're missing, Bruce Springsteen.
11. Una frase sabia. You ain't a beauty but hey, you're alright (and that's alright with me). Thunder Road, Bruce Springsteen.
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14:57
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Etiquetas: Música
Viajé a París por segunda vez en mi vida en algo así como 1998, con un novio que tenía. Me había cortado el pelo a lo chico, circunstancia sobre la cual tengo una teoría general: cuando una chica joven y más o menos guapa se corta el pelo así, lo interpreto como un síntoma de que en ese momento algo va mal, o no va como debería, casi como un ataque contra sí misma y contra su belleza, una forma de mostrar al mundo, de forma inconsciente, una fragilidad y un descontento que de otra forma no es fácil mostrar.
Bueno. El caso es que de ese viaje a París hay muchas fotos. Fotos en papel a las que eché un ojo rápido el otro día. En esas fotos sonrío mucho, pero no era muy feliz. El chico con el que estaba se empeñaba en que sonriera para la foto, cosa que a mí no me apetecía casi en ningún momento (y nunca frente a la cámara). Pero la frase era: hasta que no sonrías, no disparo. Y yo sonreía, para acabar con aquello. Estoy guapísima en esas fotos (pelo corto incluido).
Aprendí a sonreír para las fotos en aquel viaje. Y ahora lo hago siempre. La gente suele decir que quedo genial en las fotos. Pero a mí no me gustan. Sí, estoy guapa y estupenda, sonrío mucho. Pero nadie (a veces ni siquiera yo) puede decir si estoy sonriendo de verdad o solamente para acabar con la foto.
Esa soy yo muchas veces. La que se esconde detrás de una sonrisa de mentira para una foto. Otras veces no, claro. Pero realmente me gustan mucho más las fotos en las que no sonrío, porque siento que son más yo. Me saco fotos a mí misma donde no sonrío, donde simplemente pongo una cara idiota, o aprieto el disparador sin pensar en qué cara estoy poniendo. Y me gusta sacarle a la gente fotos en las que no están sonriendo, en las que están como están cuando no hay una cámara delante, simplemente pensando o no haciendo nada. Me gustan las miradas francas a la cámara, o a otro sitio que no sea la cámara, las miradas pensativas, las expesiones fruncidas de enfado o de fastidio, las caras raras que te pillan masticando o diciendo algo o chupándote una muela o con los ojos medio vueltos hacia arriba.
Hasta tal punto se ha convertido en una obsesión genérica captar las sonrisas, falsas o no, que mi cámara tiene una opción detectora de dientes. No es broma. Si la activas, la cámara dispara en cuanto detecta una sonrisa (es decir, en cuanto detecta dientes). Es el colmo de lo ridículo. El ejemplo perfecto de lo tontos que somos.
Dame mis fotos con cara de mala hostia, con mi mirada de verdad. Y sácame sonrisas de las otras, en un bar y con una cerveza en medio.
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k
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21:29
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Etiquetas: Todo a cien
Alumnos que ven Walking Dead (y dicen que la segunda temporada les está decepcionando un poco), alumnos que me cuentan que El caballero oscuro es un peliculón basado en una tragicomedia griega, alumnos que me recomiendan videoclips de Prodigy, alumnos que repiten mi nombre, alumnos que cantan mi nombre mientras maltratan una guitarra, alumnos que me declaran su amor (te quiero, te quiero, te quiero... te amo!), alumnas que me dicen que aparento treinta años, alumnos que me cuentan cómo perdieron la primera falange del dedo índice y cuentan que su abuelo les dijo "tes o dedo do amor... non hai unlla, non hai dor"... y añaden... "ahora que sé lo que significa veo que tenía razón". Alumnos que me invitan a chupitos de licorca. Alumnas con las que cantar Have you ever seen the rain junto a un coche bajo la lluvia a las dos de la mañana.
A veces me encanta mi trabajo.
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12:28
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Etiquetas: Los otros
Me da cosa que el último post, con ese título tan sombrío, se mantenga ahí en lo alto del blog, aunque la canción que contiene sea tan bonita y esté tan bien interpretada. La canción es lo de menos, teniendo en cuenta que nadie las escucha nunca (es una ley universal, jamás darle al play). Lo único que pone ese post es "Tarde de difuntos". Y no me gusta que sea lo primero que uno ve cuando llega aquí.
Porque mi estado de ánimo es cualquier cosa menos sombrío, últimamente. Estoy brillante y luminosa, sonrío y me siento bien, y nado en dudas, como siempre, como siempre todo, pero un poco mejor. Y claro, con títulos como ese último, no lo parece. Y se me olvida darme cuenta de que hay gente que viene aquí a ver qué tal estoy.
Estoy muy bien.
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k
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13:00
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Etiquetas: Todo a cien
La música puesta en orden aleatorio en el coche. La tarde gris. Conduzco de vuelta a casa.
Dos muertos más vienen a unirse a mis recordados de hoy. Lejanos y desconocidos, pero aquí están, trayendo consigo una canción mágica.
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k
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19:03
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Etiquetas: Bruce Springsteen, Los otros, Música
Hoy he visto una despedida en una estación de autobuses y he pensado que es una de esas experiencias un poco ridículas: alguien que se queda acompaña a alguien que se va y, cuando el autobús empieza a retroceder con su pitido intermitente, se queda más solo de lo que ha estado jamás, viendo cómo el autobús se lleva los ojos que al otro lado de la ventanilla, en lo alto, dicen todo lo que pueden, y casi seguro mucho más de lo que quieren.
Y después ya está. La chica se da la vuelta, se dirige a la salida sin saber muy bien qué cara poner, o qué cara está poniendo. La sigo, la veo coger el coche y me la imagino volviendo a un piso vacío, y a una vida vacía también. Mucho más vacía que hace un rato, al menos, si nos basamos en cómo se agarraban antes de llegar el bus.
Coges el coche y vuelves a casa y todo está metido en una niebla mezcla de resaca, sueño y pura tristeza, y mientras Leonard Cohen y las Webb sisters cantan If it be your will, se te escapa un lagrimón incongruente, imbécil, que no tiene mucho sentido porque nada de esto existe, y porque soy mayor, soy adulta y no quiero volver a sufrir. Por momentos se me escapa el sentido. El caso es que miras atrás y recuerdas cosas y también te sientes bien, feliz y de puta madre, porque por una vez hasta el dolor de una despedida ajena es un sentimiento bienvenido.
Es un sentimiento.
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k
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22:10
7
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Etiquetas: Leonard Cohen, Los otros
Ayer me mandaron un enlace a este vídeo:
android dreams from Samuel Cockedey on Vimeo
Al acabar de verlo no tuve mejor cosa que hacer, nada en esta vida me apeteció más que irme al salón y volver a ver Blade Runner . La vi por primera vez hace un poco menos de cuatro años (no recuerdo qué versión, pero no creo que tenga mucha importancia). En este tiempo la he vuelto a ver varias veces, porque se ha convertido en uno de esos sitios a los que vuelves.
Mientras la veía, recordé cómo me sentí la primera vez que la vi. Y pensé en cómo ha ido madurando mi relación con la película, cómo han ido asentándose mis ideas, y cómo se ha producido el amor, muy lentamente, de esa forma que hace que sepas que va a ser un amor para siempre. Ese amor que empieza con una atracción inexplicable, como la de Deckard y Rachael, y acaba echando raíces dentro de ti.
Ayer mientras la veía, llovía en la ventana, llovía igual fuera de la ventana que dentro, en la ficción. Había truenos y relámpagos.
Esta vez: el brillo metálico en los ojos de los replicantes, las luces que no hacen más que ahondar la oscuridad, la sonrisa dulce del solitario J. F. Sebastian, la fragilidad de Rachael, los diálogos simples que dicen lo que quieres oír ("Do you love me? - I love you; Do you trust me? - I trust you") , la impotencia de Roy, su conciencia de lo efímero de la vida.
De verdad, no entiendo por qué ya no se hacen películas así.
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09:30
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Etiquetas: Cine
Llevaban años detrás de mí. La cartita llegaba unas semanas antes del día D. Por un motivo o por otro, me he ido librando. Que si ya tenía billete comprado, que si solo soy suplente, hola, me voy. Pero esta vez me han pillado de lleno, cosas de la aleatoriedad (por mis cojones).
Soy presidenta de una mesa electoral.
Algunos días más que otros, odio la democracia.
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k
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19:54
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Etiquetas: Todo a cien
Jo, esta mañana tenía que salir a correr. Suena el despertador, la lluvia se oye por la ventana. Qué pereza. Voy. No voy. Voy. No voy. Venga, voy.
Me levanto, me voy al cajón de la ropa. ¿Dónde está el sujetador deportivo? Oh! En la lavadora.
De puta madre, no voy.
(Luego me siento culpable, mientras desayuno decido que hoy voy a currar andando, llueva o no).
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09:46
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Etiquetas: Todo a cien
El año pasado fui a París. Hice unos cientos de fotos, y al volver empecé a preparar un post con unas cuantas de ellas. No sé por qué elegí estas y no otras, ahora ya no lo recuerdo, como tampoco recuerdo por qué nunca llegué a publicar el post, que se fue quedando atrás.
Y hoy navegando por los post que nunca he publicado, me aguanto las ganas de poner aquí mi alma publicando uno muy raro que escribí hace dos semanas, que me da vergüenza ser tan exhibicionista, y a cambio os dejo unas visiones de París de hace un año y medio. Me ha dado pena que se pierdan.
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12:20
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Etiquetas: Todo a cien, Ver el mundo
¿Sabéis cuando la cama se convierte en un barco a la deriva, cuando el mundo desaparece fuera de la ventana?
¿Sabéis cuando no hay más historias que las historias que quieres contar y escuchar, cuando todo el universo se pone a ritmo, cuando parece mentira que el resto de tu vida confluya en este preciso momento, cuando se te olvida pensar en qué caminos te han traído aquí y te importa una mierda adónde llevan los caminos que parten de aquí?
Pues eso exactamente es lo que quiero.
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00:24
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Etiquetas: Preguntas retóricas, Sexshhh
Dice uno de mis alumnos en su comentario que Sunset Boulevard trata de uno de los temas más antiguos de la humanidad: el miedo al paso del tiempo. Y añade: el miedo al olvido, a la soledad y a la falta de amor.
¿Qué le digo? ¿Que no vuelva más?
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k
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14:50
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Etiquetas: Cine, Preguntas retóricas
La gente por un lado diciendo lo que piensa, lo que siente sobre lo que está pasando, demostrando por las bravas (pero por las buenas, en un alarde paradójico) que no se sienten representados. Que no quieren pagar lo que no han provocado, que están hartos de ser siempre la puta y poner siempre la cama.
Los políticos, por otro, aprobando programas electorales absurdos que nadie en su sano juicio cree, en los que nadie confía. Ni siquiera ellos. No hace falta. Escuchar, hacer, explicar. O lo que todos entendemos: ignorar, pisotear, mentir.
Mientras tanto, los países del G-20 reunidos en la ciudad del amor para tratar de salvar el sistema financiero internacional y el beneficio de los bancos, que es como el amor cuando se acaba, nadie sabe adónde va.
No puedo con esto, todo me da náuseas. La impotencia de la gente, y su fe, son lo único cierto. ¿Sirve para algo? Me jode pensar que no. Me niego a pensar que no.
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k
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20:58
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Etiquetas: Todo a cien
Esas pequeñas tocapelotas que no te dejan en paz. Plazos para la entrega de documentos absurdos que nadie leerá jamás, pero que deberán tener más de 20 páginas llenas de letras para parecer serios. Finjamos todos que nos tomamos súper en serio lo que hacemos, lo que hacen los demás, que nos importan cosas que nos dan igual.
No es cierto, esto último. A mí me importa mucho lo que hago y me lo tomo muy en serio. Pero ciertos detalles burocráticos, documentales, del trabajo, las reuniones que se alargan eternamente para acabar como empezaron, la afición a las palabras que llenan vacíos que son mucho más que existenciales, las exigencias de determinados compañeros, las críticas, la sensación de pobreza moral que se desprende.
Soy muy consciente de que exagero, de que no es para tanto (nada es para tanto). Pero no puedo evitar sentirme controlada a la mínima injerencia en mi pequeño entorno controlado, sentirlo como una invasión.
Es un problema mío que tengo que resolver yo. Porque lo malo de todo es que no tengo razón, esta vez no. Todo es como debe ser y la que no encaja en el esquema soy yo. Y al final la obligación echa raíces hacia el fondo de mi carácter y se desvela como algo mucho más importante, más trascendente, porque de lo que se trata aquí es de hacer transparente lo opaco y perder el miedo a ser juzgada y comprender que las cosas son de una manera: las cosas son como son.
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k
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13:21
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Etiquetas: Los otros