Que no
Y es que te tienes que dar cuenta de que no tienes lo que crees que tienes, del mismo modo que no eres quien crees ser. Que nada es lo que parece, y mucho menos lo que te parece a ti. Que tú eres una cosa tomada a solas (posible únicamente en la más utópica de las teorías) y otra muy diferente puesta en relación con lo que rodea tu vida y sobre todo (sobre todo, recuérdalo) con los otros. Y son los otros los que establecen tus límites y tus cualidades, los que con su luz crean las sombras que son la esencia de tu textura y te dan forma. Te dan forma. Te crean. Sin la mirada del otro no eres, no existes. Sin la pasión del otro no lates. Sin la compañía del otro no importas.
8 comentarios:
Me ha recordado, así por que sí, al dichoso refran de "¿Qué ruido hace el árbol caido si nadie lo está escuchando?" y es que si nadie te ve, te toca, te acompaña en definitiva, de que sirve que existas si no serás nunca recordado, querido u odiado.
Genial entrada, gracias por el pensamiento que me embargará en los próximos minutos
Un besazo :D
Carajo, K.
Gracias, Irene, es un placer con lectoras como tú :D
Pero, fish... ¿"carajo" bien o "carajo" mal?
¿Tú lo crees?
Besos
A veces.
Mi yo sólo es YO a solas. El resto de yoes son yoes contaminados por lo que los demás quieren de mi.
Puede ser. La duda eterna.
Pero es que esperar a que alguien te descubra para existir...es tan deprimente, y cansado...
Ojalá estés equivocada esta vez.
Besos no descubiertos.
k, el infierno son los otros
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