Ellas también juegan (con los hermanos Coen...)
Y bueno, volviendo a lo mismo de no hace mucho...
El otro día me di cuenta de que Margaret Schroeder
Es la señora Carla Jean Moss. 
(otro verso robado)
Y bueno, volviendo a lo mismo de no hace mucho...
El otro día me di cuenta de que Margaret Schroeder
Es la señora Carla Jean Moss. 
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k
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23:41
8
con algo que decir
Etiquetas: Cine, Cosas de la tele
Hoy, conduciendo hacia casa, pensé en sacar la cámara porque vi algo que quise poder guardar.
Yo estaba en un alto; al fondo, el sol se esforzaba en atravesar las nubes y difuminado iluminaba un embalse serpenteante entre montañas de color ámbar y fuego. Supe que ese momento en que el aire era mágico se iba a desvanecer. Y quise atraparlo en una imagen.
Pero no lo hice. No solamente porque mis manos estaban en el volante y la carretera era mala y en mi lado de la postal llovía.
También porque supe que jamás, jamás, podría transmitir con una torpe foto todo lo que esa luz me hizo sentir.
Simplemente, era mi momento. A veces, se trata solo de atrapar el presente.
Sabiendo que su fugacidad es el mejor de los regalos.
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k
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22:31
8
con algo que decir
Etiquetas: Todo a cien
Llevo un tiempo dándole vueltas al tema. Fue Jorge quien metió la semilla de la idea, como en Inception, en mi cabeza. Con las redes sociales llenas de nombres, apellidos y fotos, tener solo un blog es, en sus palabras, casi un síntoma de timidez ("sin casi", añado yo).
La cuestión es la diversidad de gentes que tienen acceso a ambos espacios. Si bien es cierto que durante los primeros años de vida de este blog fui muy escrupulosa en la selección de personas que gozaban del dudoso privilegio de entrar aquí, en estos últimos tiempos son, creo, casi tantos los lectores anónimos como los conocidos. He dado la dirección del blog a amigos, familiares, un compañero de trabajo e incluso un ex alumno. En realidad sigo siendo escrupulosa, no se trata de eso. Se trata de que al principio evitaba sistemáticamente que las personas conocidas pudieran acceder al blog. Pero con el tiempo aprendí que a muy poca gente le interesa de verdad la parte de mí que vierto aquí. No es condición indispensable quererme para interesarse por las chorradas que olvido en este espacio. Aunque no siempre sean chorradas para mí (y no siempre las olvide).
Así, tengo tres tipos fundamentales de lectores. Los que me conocen de internet, entre los que cuento a estas alturas a varios muy buenos amigos, con los que he compartido grandes momentos. He estado en sus casas, he compartido ratos y cervezas, sentimientos, ideas, conciertos, risas y lágrimas, noches en blanco. En determinados momentos pasaron de fuera adentro y dentro se quedarán, pase lo que pase mañana. Por otra parte, están esas personas que provienen de lo que antes consideraba, probablemente de forma errónea, mi vida real. Estos son los que se interesan menos por el blog. Vienen, pero rara vez se quedan. Este blog es para otro tipo de gente. Yo quise compartir con ellos esa parte de mí que era más difícil ver en el día a día. No tardé mucho en recuperarme de la decepción de ver qué poco les interesaba esa parte a las personas que, para comunicarse conmigo, me llaman por teléfono en vez de mandarme un mail. Y por último está la gente que no me conoce de nada, salvo a través de estas torpes letras que rara vez consigo me describan o me definan realmente. Que llegan a través de enlaces y comentarios dejados en otros blogs, que se quedan un tiempo y después se van, que no suelen dejar rastro.
Y llegamos al punto que hoy me ocupa. Llevo un tiempo dándole vueltas al tema. Esa parte de mí que es tan exhibicionista como la de cualquier bloguero reclama un poco más de publicidad. Esa parte de cualquier persona que quiere mostrarse, ser conocida por quienes lo rodean. No se trata tanto de darle una patada a tu imagen y mostrar lo que "en realidad eres" como añadir algo a esa imagen. Añadir facetas a ese torpe cristal que mostramos al exterior.
Como conté aquí hace unos meses, tengo un perfil de Facebook. Con mi nombre y mi apellido y mi K. Con amigos que provienen de los dos lados de mi existencia, los de este lado de la pantalla y los del otro. Con relativamente pocos amigos (ahora mismo, 47). 10,21 veces menos amigos que Fanshawe-Alberto (ya no es Fanshawe más, pero cómo pensar en él solo con su nombre de pila...) Y estoy dudando si enlazarle el blog y terminar definitivamente con el anonimato. Entre mis amigos de Facebook se cuentan varios alumnos y ex-alumnos, compañeros de trabajo, gente del pueblo. Personas que entrarán a echar un ojo y probablemente decidirán que esto es muy poco interesante (con razón). Pero al mismo tiempo es abrir esta parte de mí a gente que ya sí que no me conoce de nada, aunque sepan dónde vivo y qué cara tengo y qué coche conduzco. Y me pregunto qué tan personal es este blog en realidad, cuánto de mí, de mi yo verdadero (¡si es que existe tal cosa!) está aquí expuesto como en un escaparate solo que mucho, mucho más coñazo que un escaparate. Cuánto puede interesar de verdad este aburrimiento de sitio a los cotillas que no tienen nada más interesante que hacer que pelar una cebolla como esta.
Me pregunto si sentiré que he perdido libertad para hablar de lo que me dé la gana, para decir, por ejemplo. Sí, es más que evidente que la voy a perder. La cuestión es si me importa. Por ahora, me importa, y ese es el motivo de que aún no lo haya hecho.
¿Opiniones? Los desconocidos y anónimos también pueden hablar.
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k
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10:27
16
con algo que decir
Etiquetas: Todo a cien
Una de esas fotos de Astronomic Picture of the Day, de la página de la NASA (ya lo he enlazado más veces, es aquí). Estas fotos a veces me hacen viajar, volar, soñar.
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k
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13:12
13
con algo que decir
Etiquetas: Música
Hay muchas cosas infinitas. Una de ellas es la lista de las cosas que no entiendo.
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k
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11:27
7
con algo que decir
Etiquetas: Simples verdades como puños
Yo no podría decirte por qué se sentía así todos los días. Y yo no pude ayudarla, solo la vi cometer los mismos errores otra vez. ¿Qué pasa, qué va mal ahora? Demasiados problemas. No sabe adónde pertenece. Quiere ir a casa, pero en casa no hay nadie. Ahí es donde yace, rota por dentro. Sin un lugar al que ir para secarse los ojos, rota por dentro.
Abre los ojos y mira afuera, encuentra las razones por las que has sido rechazada. Y ahora no puedes encontrar lo que dejaste atrás. Sé fuerte ahora, demasiados problemas. No sabe adónde pertenece. Quiere ir a casa, pero en casa no hay nadie. Ahí es donde yace, rota por dentro. Sin lugar al que ir para secar sus ojos, rota por dentro.
Oculta sus sentimientos, no puede encontrar sus sueños, está perdiendo la cabeza, se está quedando atrás. No puede encontrar su sitio, está perdiendo la fe, está cayendo en desgracia, está destrozada. Quiere ir a casa pero en casa no hay nadie. Ahí es donde yace, rota por dentro. Sin lugar al que ir para secarse los ojos, rota por dentro.
Está perdida por dentro.
The Fisher King, Terry Gilliam, 1991.
—¿Sabes que trincaron ayer a Jimmy Nickels?
—Ah, ¿sí?
—Sí, le pillaron meando en una librería. El tío es un cerdo. No hay excusa (gracias, guapa!). Será la anarquía social si la gente empieza a mear en las librerías.
—Gilipollas! Ni siquiera te ha mirado.
—Bueno... paga, así que no tiene que mirar. Verás. Un tipo trabaja 8 horas al día, 7 días por semana. Se le hinchan tanto los huevos que se empieza a cuestionar incluso la naturaleza de su existencia. Entonces, un día, casi a la hora de salir, el jefe le llama a su despacho y le dice, "eh, ¿por qué no vienes aquí y me lames el culo un rato, quieres? Bueno, él dice, "Al infierno; no me importa lo que pase... solo quiero ver la expresión de su cara cuando le clave las tijeras en el brazo". Entonces piensa en mí. Dice: "Espera un momento... tengo los dos brazos, las dos piernas... por lo menos no tengo que pedir limosna para vivir". Seguro que Bob va a dejar esas tijeras y sacar la lengua. ¿Ves? Soy lo que se puede llamar una especie de semáforo moral, en realidad. Soy como decir "¡Rojo! ¡No sigas! ¡Buuuip, buuuip, buuuip!"
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k
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09:45
7
con algo que decir
Es una sensación que tienes a veces.
Ayer un reciente conocido lo comentaba. Decía que en una reunión se había aburrido mucho. Habían salido con los amigos de su novia en otra ciudad. Pero no eran amigos, solo tenían una cosa en común: eran opositores de una determinada rama de la docencia. Y dijo, este brillante tipo, algo interesante: "estaban todos solos, y se sentaban juntos pero no abandonaban su soledad". Qué gran constatación.
Así me sentí yo anoche, un poco, por momentos. Era culpa mía, de nadie más. Me sentía fuera de las conversaciones hasta un punto autista, raro en mí. La otra persona terminaba de hablar y se suponía que era mi turno de decir algo y a mí solo se me ocurría: "Ahá..." o "Esas cosas pasan..." Y no tenía nada que añadir. Los que me conocéis sabéis que esto no me define. La de anoche no era yo.
Éramos cinco. Las conversaciones se dividían en dos grupos, de dos y tres, cuyos miembros iban variando. Yo lo único que intentaba era no estar nunca en el de dos. Qué absurdo.
La cosa es que estoy segura de que nadie se dio cuenta. Estoy segura de que todo el mundo pensó qué chica más maja, etcétera, igual que siempre. Pero no. No era igual que siempre.
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k
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13:26
10
con algo que decir
Etiquetas: Los otros
Y no hay nada en este mundo mejor que un meme cuando estás en dique seco y cada vez que piensas en el blog a continuación te dices "y ¿de qué coño hablo?" Aunque no sepas exactamente a qué se debe el honor.
Por lo tanto, me alegro de comunicaros que mi amigo el Ex-Lucifer me ha dado una calabaza, digo yo que porque me aprecia aunque rara vez lo diga. O nunca, más bien. Yo tampoco se lo digo a él.
Esto me hace pensar, entre otras cosas, en cuántos y qué buenos amigos he hecho desde que empecé a usar este invento del demonio.
En fin. Que gracias. Lo que hay que hacer es enlazar (hecho está), contestar a las preguntas (procedo) y añadir una más, parece. Y darlo a otros cuatro, que eso ya decidiré si lo hago o no.
1. ¿Te llevas bien con tu suegra?
Difícilmente, puesto que no tengo. Pero si tuviera, muy mala habría de ser. Lady McBeth por lo menos.
2. ¿Cual es tu reto?
Algún día poder dejar de decir "siempre he querido hacer…" porque ya lo he hecho todo. Y entonces, morirme tranquilamente en mi cama sin dar mucho por culo a mis sobrinos.
3. ¿Qué le dirías a tu jefe si te toca la lotería?
Probablemente me lo diría él. Solo juego a la de Navidad, y es la del curro. Ah, no, que ahora estoy en un grupo de otra distinta. Entonces no sé, igual no diría nada.
4. ¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo?
Ayer lo vi en Dexter: no le mientas a la persona en la que confías y no confíes en la persona que te miente. No haría nada. Pero no volvería a confiar.
5. Si se quema tu casa y sólo puedes salvar una cosa ¿qué salvarías?
Esta es difícil. Nada de lo que tengo me parece lo único digno de ser salvado. Aprecio todas mis cosas.
6. Entras en un sitio con mucha gente ¿qué haces?
Lo mismo que si no hay nadie: me dirijo a la barra.
7. ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío?
Nunca he sabido qué contestar a esta pregunta. Medio lleno, supongo. O medio vacío, yo qué sé. Depende.
8. Te encuentras una lámpara mágica que tres deseos pides:
1.- Poder pedir infinitos deseos.
A partir de ahí, el cielo es el límite. El fin de todas las guerras y de los niños que mueren de hambre y eso.
9.- ¿En qué te inspiras cuando creas?
¿Cuando qué?
10. ¿En qué ciudad vivirías y porqué?
En Nueva York. Las razones son demasiado largas y demasiado idiotas para ponerlas aquí.
11. ¿Qué material te gusta más a la hora de realizar una manualidad?
¿Una qué?
12. Tu película favorita y porqué.
Madre mía. Últimamente siempre digo El Padrino porque es una respuesta que deja satisfecho a todo el mundo y no hace falta explicar por qué. Por Michael Corleone.
13. Cuantas horas dedicas al blog?
¿Al día, a la semana, al mes? Pocas.
14. ¿A que personaje te gustaria parecerte de mayor?
A Gandalf.
15. A qué lugar te gustaría viajar?
A todos los lugares. Ahora mismo, en mis planes más inmediatos están un pueblo de Barcelona, Cádiz y Formentera. Además de eso, no me puedo morir sin visitar Gran Bretaña, Alemania, Italia y los países escandinavos, además de Canadá y volver a Estados Unidos. Más vale que me toque esa puta lotería de una vez. Si no, voy a tener chungo lo del reto.
16. ¿Cuál es tu palabra preferida?
¿Mi palabra preferida? Qué pregunta más rara. Cabrón. Friki. Espaguetis. Caña.
17. ¿Que es lo que mas te ha sorprendido en este mundo, tanto para bien como para mal?
Que España ganara el mundial de fútbol.
18.- AL PONER LA LAVADORA, QUE ECHAS PRIMERO: EL JABÓN O EL SUAVIZANTE?
Pongo las dos cosas al mismo tiempo y supongo que la lavadora ya sabrá cuándo cogerlas.
19. Y la mía ¿Qué es lo primero que pensaste esta mañana al levantarte?
El meme - premio cucurbitáceo se lo voy a pasar a gente que jamás lo sabrá. Para que por lo menos leáis cosas que realmente están bien escritas y dejéis de mirar mis tonterías que no os llevan a ninguna parte. Ya no es la primera vez que los enlazo aquí, al menos a alguno de ellos. Mis blogs de cabecera: el señor Hernán Casciari; el señor José A. Pérez; el señor Toño Fraguas; y el señor Wardog
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k
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21:41
4
con algo que decir
Etiquetas: Los otros
Es una pregunta que me hago a menudo.
La mayor parte de la gente que me lee y además me conoce, me pregunta de vez en cuando: ¿estás bien? Es que leo tu blog y me da la sensación de que te pasa algo.
O esa frase del Fanchagüe (y no solo de él) que dice que se sorprendió al conocerme porque en persona soy mucho más alegre y simpática que en el blog y que la imagen que ofrezco a través de él está ligeramente distorsionada. Ya he hablado más veces de este tema (me dejó marcada, hijo). Supongo que a alguien como Lorzagirl le podría pasar exactamente lo contrario, que después de leer sus desternillantes post alguien le diga al conocerla "joder, no te imaginaba tan seria". No sé, digo.
El caso es que una y otra vez me encuentro con esos comentarios. Que me encantan, porque me encanta que la gente que me quiere me lo demuestre, no deseo que pasen de mí, no es eso. Pero es que no entiendo esa supuesta sensación de tristeza o de agobio que destila este blog, si atendemos a eso.
Ok, vale, tal vez escribiendo no soy la alegría de la huerta. Desde luego, uso el blog como retrete emocional, si quieres. Vengo y descargo los días que no me encuentro tan bien o las reflexiones que no hay literalmente ningún otro foro para soltar. La música que me gusta no es para pasarse la noche bailando.
Pero acabo de repasar mis diez últimos post y hombre, lo que se les puede reprochar es una infinita pereza, o si me apuras, falta de contenido. No comunico mucho, es cierto. Pero no veo por qué alguien tiene que pensar que estoy "mal". Es que no lo veo por ninguna parte. Igual soy yo.
Al menos, no hay nada que no haya habido siempre, los que me conocen y me quieren lo saben bien. Soy una persona insatisfecha, mi vida, la vida, nunca me parece suficiente. Siempre hay esa sensación de vacío aquí dentro, a la altura del diafragma. Soy de lágrima fácil, aunque cada vez menos, y desde luego de risa aún más fácil. Precisamente por esa irrellenable insatisfacción, presto mucha atención a las pequeñas alegrías, a los pequeños regalos de cada día, y creo que puedo decir que al mismo tiempo me doy por feliz con muy poco (qué moñada, pero es cierto). Tal vez porque en ese sentido hago un esfuerzo, no lo hago aquí, donde no lo considero necesario, donde no tengo que intentar ser algo más de lo que soy.
Qué se yo. Igual este blog es un triste, y yo también. En el fondo.
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k
a las
18:31
20
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Etiquetas: Los otros
A mí me gusta mucho este señor.
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k
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18:34
5
con algo que decir
Etiquetas: Mitomanías las que quieras, Sexshhh
I've been roaming around, I was looking down at all I see
Painted faces fill the places I can't reach
You know that I could use somebody
You know that I could use somebody
Someone like you and all you know and how you speak
Countless lovers under cover of the street
You know that I could use somebody
You know that I could use somebody
Someone like you
Off in the night while you live it up I'm off to sleep
Waging wars to shake the poet and the beat
I hope it's gonna make you notice
I hope it's gonna make you notice
Someone like me, someone like me
Someone like me, somebody
I'm ready now, I'm ready now
I'm ready now, I'm ready now
I'm ready now, I'm ready now
I'm ready now
Someone like you, somebody
Someone like you, somebody
Someone like you, somebody
I've been roaming around, I was looking down at all I see
He estado vagando por ahí, mirándolo todo desde arriba
Caras pintadas llenan los lugares a los que no puedo llegar
Sabes que me vendría bien alguien
Sabes que me vendría bien alguien
Alguien como tú y todo lo que sabes y cómo hablas
Incontables amantes de incógnito en las calles
Sabes que me vendría bien alguien
Sabes que me vendría bien alguien
Alguien como tú
Fuera en la noche, mientras tú vives como dios yo me largo a dormir
Guerras que se hacen para sacudir al poeta y al ritmo
Espero que esto haga que te fijes
Espero que esto haga que te fijes
En alguien como yo, alguien como yo
Alguien como yo, alguno
Estoy preparado ahora, estoy preparado ahora
Estoy preparado....
Alguien como tú, alguien
Alguien como tú...
He estado vagando por ahí, mirándolo todo desde arriba
Uno no sabe por qué de vez en cuando una canción se destaca de las demás. Just because, I guess.
No siempre tiene que haber razones para todo. O sí, pero ¿a qué tanto empeño en conocerlas?
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k
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15:25
3
con algo que decir
Etiquetas: Música
¿Por qué no escribes en el blog?!!
Es que...
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k
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19:28
2
con algo que decir
Etiquetas: Todo a cien
Me acabo de dar cuenta de que Arnold Rothstein...
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k
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00:50
4
con algo que decir
Etiquetas: Cine, Cosas de la tele, Mitomanías las que quieras
Miro mi vida. Me parece tan aburrida.
La lleno de ficción, pero la ficción es mentira (casi siempre).
But what if that's not
what happens?
If you don't get
what you deserve?
If what you deserve
is a white picket fence
and your kids all around
and a husband who loves you?
What if the least you deserve
is a real human being
and what you get instead
is me?
Dexter sigue siendo una serie de la hostia. He visto mucha poesía que transmite mucho menos que algunos de los monólogos interiores de este personaje.
Debería ponerme a trabajar. Tengo muchas cosas que hacer.
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k
a las
11:12
6
con algo que decir
Etiquetas: Todo a cien
En proceso:
Breaking Bad, Mad Men, Fringe, Community, Boardwalk Empire y Dexter.
Esperando (pero que no quiero que pasen de este invierno):
Six Feet Under y The Wire.
Y para cuando vuelvan:
Treme, Misfits e In Treatment.
Dejando aparte que también tengo cosas como Nurse Jackie o Modern Family para echarles un ojo una tarde que tenga un rato.
Eso más todo el cine. Sin mencionar detalles sin importancia como la familia, la vida social, el trabajo, las clases de inglés con mi nuevo profe escocés (por si echaba de menos algún acento raro, brotha) y el sueño, los viajes, los conciertos y los libros.
Todas son buenas. Todas os las recomiendo encarecidamente (aunque unas os pegan más que otras). No quiero ni oír hablar de dejar de ver ninguna.
Se comprende que tenga la cabeza en cualquier sitio menos donde la tengo que tener.
Me estresa mi ocio.
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k
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00:20
6
con algo que decir
Etiquetas: Cosas de la tele
Soy un lobo solitario
Siempre lo fui y lo seré
Me siento bien.
Estoy resignado a esto.
Soy un lobo solitario,
soy un lobo solitario.
Tengo mis preocupaciones
envueltas muy pulcramente
en mi maleta.
La bajaré por la calle
hasta un lugar con mucho espacio para mí.
Soy un lobo solitario
Soy un lobo solitario.
Me deja alucinado
que la gente quiera intentar llegar
al interior de mi cansada cabeza.
Soy un lobo solitario
soy un lobo solitario.
Soy un lobo solitario,
nadie tiene necesidad de acercarse demasiado a mí.
Sólo verás esta verdad.
Soy un lobo solitario.
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k
a las
16:46
4
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Etiquetas: Música
Debe instalar el televisor cerca de una toma de corriente de fácil acceso. (Da igual que le gusten más los enchufes, o incluso la mujer, de su vecino.)
Coloque el televisor sobre una superficie plana. (No le gustan las cuestas.)
No instale el televisor boca arriba, boca abajo, hacia atrás ni de lado. (Póngase derecho.)
No instale el televisor sobre una cama, sobre una alfombra o dentro de un armario. (Lo que quiere usted es ver la tele, no follársela ni ponérsela a juego con los zapatos.)
Inserte el enchufe totalmente en la toma de corriente. (Y si no lo hace, no se extrañe de no ver nada.)
Evite tropezar o enredarse con los cables. (Si puede, porque parece un poco torpe.)
No coloque sobre el aparato ningún objeto lleno de líquido como los floreros. (Incluso aunque encuentre un sitio donde hacerlo... a no ser... ¡que lo haya instalado boca arriba! ¡No lo haga!)
No arroje ningún objeto contra el televisor. (Está feo y le duele.)
No deje que los niños suban al televisor. (Eso también le duele. Y además da mal rollo. Eduque a los niños.)
Y por último...
Se necesitan dos personas para transportar un televisor grande. (Televisor no apto para gente rara que vive sola.)
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k
a las
23:16
4
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Etiquetas: Todo a cien
De todas las canciones que pude escuchar en el concierto de Leonard Cohen del domingo pasado, la que se me quedó enganchada con más fuerza fue esta.
No recordaba haberla oído jamás. Después, pensando, comentando y leyendo, resulta que debería conocerla tan bien como todas las demás. Pero no era así. Simplemente, el cajón donde la guardaba se ha perdido. Y esa noche, hoy hace una semana, la escuché por primera vez.
Lo que considero un regalo de la vida.
Chelsea Hotel # 2
I remember you well in the Chelsea Hotel,
you were talking so brave and so sweet,
giving me head on the unmade bed,
while the limousines wait in the street.
Those were the reasons and that was New York,
we were running for the money and the flesh.
And that was called love for the workers in song
probably still is for those of them left.
Ah but you got away, didn't you babe?,
you just threw it all through the ground,
you got away, I never once heard you say,
I need you, I don't need you,
I need you, I don't need you
and all of that jiving around.
I remember you well in the Chelsea Hotel
you were famous, your heart was a legend.
You told me again you preferred handsome men
but for me you would make an exception.
And clenching your fist for the ones like us
who are oppressed by the figures of beauty,
you fixed yourself, you said, "Well never mind,
we are ugly but we have the music."
And then you got away, didn't you babe,
you just turned your back on the crowd,
you got away, I never once heard you say,
I need you, I don't need you,
I need you, I don't need you
and all of that jiving around.
I don't mean to suggest that I loved you the best,
I don't keep track of each fallen robin.
I remember you well in the Chelsea Hotel,
that's all, I don't even think of you that often.
© by Leonard Cohen.
Te recuerdo bien en el Hotel Chelsea.
Hablabas tan valiente y tan dulce
chupándomela en la cama deshecha
mientras las limusinas esperaban en la calle.
Aquellas eran las razones y aquello era Nueva York,
corríamos por el dinero y la carne
y a eso lo llamaban amor los trabajadores de la canción,
probablemente todavía lo llaman así los que quedan.
Pero te fuiste, ¿no, niña?
Lo tiraste todo al suelo
y te alejaste, ni una vez te oí decir
te necesito, no te necesito
te necesito, no te necesito
y toda aquella cháchara.
Te recuerdo bien en el Hotel Chelsea
tú eras famosa, tu corazón era una leyenda.
Me dijiste otra vez que preferías los hombres guapos
pero que, por mí, harías una excepción.
Y cerrando tu puño por aquellos como nosotros,
oprimidos por los cánones de belleza,
te arreglaste, dijiste, "Bueno, no importa,
somos feos pero tenemos la música."
Ah, pero te largaste, ¿no, niña?
Simplemente le diste la espalda a la multitud,
te largaste, nunca te oí decir
te necesito, no te necesito
te necesito, no te necesito
y toda esa cháchara.
No intento sugerir que fui tu mejor amante,
no llevo la cuenta de todos los pichones que cayeron.
Te recuerdo bien en el Hotel Chelsea.
Eso es todo. Ni siquiera pienso en ti tan a menudo.
Hay muchas frases de esa canción que son especiales, que resumen muchas ideas en pocas palabras o que simplemente me dejan proyectar mis sentimientos, que es lo que se les pide a las canciones para amarlas sin (más) condiciones.
Tal vez nunca la había escuchado como la escuché el domingo, tal vez el estado de alma necesario ocurrió justo ese día, en ese momento, sentada sola en aquella grada, tan lejos de todo como me siento últimamente. Qué coñazo.
Pero esta canción me habló de cosas que creí reconocer en mis sentimientos y en mi vida, probablemente más en mi vida pasada o en la vida que daría algo por tener, me habló de momentos perdidos.
Y por eso la traigo otra vez. Y ya paro.
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k
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00:05
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Etiquetas: Leonard Cohen, Música
Es que te echas en cara ser como eres. Vale, sí, son defectos, son incómodos de tener. Jode ser así, todo eso. Pero eres como eres, el nudo del estómago solo se hace más grande si te castigas. Obsesiva, instatisfecha, anhelante, hambrienta. Todo eso. Está mal, ojalá fuera de otra forma. Pero no es de otra forma. Es así. Cuando algo entra, se queda. Empieza el proceso de centrifugado. Déjalo. Déjalo ser así. No pasa nada. No es para tanto.
Pero sí, tal vez, hazte dueña de tu vida, no busques lo que no quieres, no des lo que no quieres, no seas lo que no eres, decídete de una vez a darte a ti misma la cara, afróntate. Enfréntate.
Por ahora, espaguetis carbonara.
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k
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15:18
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Etiquetas: Todo a cien
De repente tengo que respirar hondo, hondo, más hondo. Otra vez esta sensación de que algo no va bien (cuando todo va cojonudamente).
Volver de un viaje, decía hoy mi amigo, es difícil. Será.
Y quiero escribir y no puedo, parece no haber.
Quiero escribir sobre el concierto del domingo pasado, casi es domingo otra vez y aún no lo he hecho. Apenas he hablado de él, salvo la anécdota del inevitable imbécil y dos más. Y una vez que lo intenté pero no sé qué pasó, que de repente nadie estaba escuchando.
Pero no he hablado de Suzanne (y yo sin batería para llamarte from my place near the river) o de cuando me eché a llorar oyendo Chelsea Hotel (I need you, I don't need you). O de In my secret life, que no es mi canción favorita de Ten new songs hoy, pero lo fue una vez. Cuando tenía una. Una vida secreta. Me gustaba tanto. But I know what is wrong and I know what is right, and I'd die for the truth.
O de Bird on a wire, de la que recuerdo tan bien la primera vez que la oí. I have tried in my way to be free.
O de cuando el tipo sentado a mi lado, quieto durante todo el concierto, y yo no pudimos evitar gritar so long, marianne, solo una vez, por favor, aunque el show había estado caracterizado por una audiencia respetuosa y silenciosa (salvo los aplausos y los gritos entre canción y canción).
No puedo decir nada de todo eso. Nada de lo que diga puede explicarlo.
Solo hay esta desazón que no se debe a nada. Tal vez a la vuelta improbable de un aún más improbable viaje. Tal vez a todo lo que no hay.
I don't even think of you that often.
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k
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01:22
2
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Etiquetas: Leonard Cohen, Música
Últimamente me pregunto cuántas veces en mi vida he pensado hacer cosas y me he rajado de hacerlas tras pensarlo una segunda vez. Cuántas veces he guardado la ropa antes de echarme a nadar. Cuántas veces he renunciado a nadar por no perderla (por ni siquiera pensar en quitármela).
Una de las frases de la historia del pop español que me definen como un diccionario: "la cosa pierde color cuando la piensas dos veces, y más dispuesto pareces a pensar en lo peor".
Y eso es equivalente, ni más ni menos, a una vida a medio gas. Sin sabor. Y es que más de una vez he pensado que tal vez cuando sea vieja, cuando ya no tenga nada que perder. Como si ahora lo tuviera.
Ni siquiera estoy hablando de correr verdaderos riesgos. Soy demasiado prudente como para eso, incluso aunque no quiera.
Solo hablo de vivir.
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k
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11:46
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Etiquetas: Todo a cien
El viernes fue el cumpleaños de un compañero de trabajo (y amigo). Salimos por ahí, nos tomamos unas copas y se me hizo de día en el camino a casa (o casi).
Hacía meses que no salía por la noche hasta tan tarde. Uno de los síntomas de que me estoy haciendo vieja es que no me apetece una mierda estar en la calle a partir de la una o las dos de la mañana. Me agobio y me quiero marchar. Empiezo a bostezar y, esté con quien esté, me aburro. Me piro y ya está. Pero el viernes esto, para variar, no me pasó. No recuerdo haber mirado el reloj en toda la noche. La conversación saltaba entre unos y otros y era fluida y distendida. Las sensaciones eran agradables.
Pero quiero hablar de la sensación de ser mayor que tuve en uno de los bares. Estábamos allí, tomando nuestra copa. El bar no estaba lleno, pero le sacábamos fácilmente una media de 15 años a todo el mundo, incluidos los camareros (muy guapos los dos, por cierto, el alto y el del tupé). De hecho, sin salir de nuestro grupo había una diferencia de edades, entre el mayor y el menor, de diez años (de 33 a 43, a ojo).
Y en ese bar estaba sonando la música que a mí me gustaría si yo tuviese eso, diez o quince años menos. Pero era una música que no me sonaba de nada. En la vida había oído aquellas canciones. En ese momento me di cuenta de lo lejos que estoy de eso: de la música, de los bares, de trasnochar divirtiéndome. De los 20 años, en suma.
Después, no sé si por deferencia hacia nosotros o por simple gusto personal del camarero que se encargaba de la música (el alto), empezó la cosa a ir hacia atrás (y nosotros hacia arriba). Lo primero fue Sabina, con su Pacto entre caballeros, pero después sonaron Los Rodríguez (Hace calor) y luego Loquillo, con su Rock and roll star (la primera versión del año 81, además). Los dos más jóvenes del grupo nos miraban cantar y nos decían "ahora no os quejaréis". Cuando nos fuimos, Carlos Segarra cantaba Mediterráneo.
En el siguiente bar nos deleitaron con La mataré y le gané una apuesta al más joven del grupo porque reconocí en el primer acorde First we take Manhattan, asombrosa de escuchar incluso en un bar como ese.
El caso es que no sé por qué últimamente pienso tanto en eso, por qué me siento vieja. Es posible que algo tengan que ver los compañeros de clase y de casa en Australia, que andaban por los veinte, y mi propia cercanía a los 40, que me parece completamente inverosímil, pero no por eso menos cierta. Tal vez es que me cuesta hacerme a la idea de que estoy llegando al punto más alto, que de hecho ya me siento en él, que me da miedo ser consciente de que nunca en mi vida he sentido con más fuerza la plenitud y eso es el principio de algo muy diferente, que mis mayores son mayores y se arrugan y son mucho menos fuertes que antes. Que ahora yo estoy empezando a ser la adulta y ellos, los viejos.
Así que, en el camino a casa mientras el color del cielo cambiaba de negro a gris, luchando contra los efectos de un más que probable garrafón y con los zapatos en la mano porque no podía dar un paso más con los tacones puestos, pensé en todo eso.
Después llegué a casa, escuché Alexandra leaving y me fui a dormir.
El sábado fue un día de espantosa resaca.
Y hoy voy a ver a Leonard Cohen.
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k
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16:01
6
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Etiquetas: Música, Todo a cien
No puedo ser lo que no soy. Pero a veces lo intento. No sé por qué.
Estos días estoy dejando pasar el tiempo sin hacer nada.
La gente me molesta. Las obligaciones pendientes me resultarían insoportables si les dedicara un solo pensamiento.
Cada noche me acuesto más tarde y cada mañana me levanto más tarde.
Pienso que ya me pondré en marcha cuando no tenga más remedio.
De mis cuatro lectores, uno se queja de que este blog no enseña la parte de mí que es alegre y simpática (o sea, que no dice nada de mí que sea cierto). Se equivoca.
Otro se queja de que la música que pongo es vieja. Ese no se equivoca. Pero se equivoca si piensa que me importa.
Estoy asombrada con la campaña de marketing que están desarrollando para Boardwalk Empire. Esto parece, desde luego, más Scorsese que Shutter Island mil millones de veces. Pero la expectativa que están creando es muy, muy peligrosa. Quiero ver qué pasa. No quiero que se estrellen.
Estoy enganchada a Mad Men.
Mr. Draper, I don't know what it is you really believe in, but I do know what it feels like to be out of place, to be disconnected, to see the whole world laid out in front of you the way other people live it. There is something about you that tells me you know it, too.
Martes.
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k
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02:24
11
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Etiquetas: Todo a cien
Decía Oscar Wilde que, a partir de los 25, todos tenemos la misma edad.
Me gusta.
(Sí, sí. Es mi cumple.)
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k
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12:02
8
con algo que decir
Etiquetas: Todo a cien
Yo también lo hacía, hasta hace poco. Criticar a los demás, quejarme en alto o para mis adentros de la forma en que se tratan las parejas, lo que dicen ellos cuando ellas no están delante y viceversa, los diminutivos imbéciles, los desplantes, los machismos, los desprecios, los es-que-este, los pequeños maltratos, tan fáciles de detectar cuando miras desde fuera. Es siempre tan perfecta e infalible la teoría de las parejas ajenas. Tanto si tú formas parte de una como si no.
Pero últimamente estoy empezando a pensar (y a actuar) de otra manera. Primero, no tengo ni puta idea ni de qué ni de por qué. Ni de nada. Segundo, de poco vale que me suba un par de escalones por encima de los demás y, mirando desde ahí, juzgue sus actitudes: las cosas siempre han sido así, las personas siempre se han comportado así.
Todos sabemos lo que queremos.
Todos sabemos el precio a pagar.
Todos tenemos lo que merecemos.
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k
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23:36
2
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Etiquetas: Los otros, Todo a cien
Estas semanas han sido de muy poco cine, como era de esperar. En mi ipod, donde sobra el espacio, me llevé unas cuantas cosas "por si acaso" que, por supuesto, no me hicieron falta. Vi dos o tres pelis entre malas y muy malas en casa con mi host family (la más memorable, una en la que Cameron Díaz hacía de madre de tres adolescentes, una de ellas con cáncer, de llorar; y lloré, como no podía ser menos).
Y fui al cine, eso sí, dos veces (al final va a ser que no ha sido tan poco cine, carajo). Para los curiosos, Toy Story 3 (recomiendo que si vais a verla, no os gastéis el dinero en el 3D y que me contéis qué hacen en el doblaje con ya-sabréis-qué-cuando-la-veáis) e Inception (a falta de revisión con subtítulos yo diría que es la mejor que he visto en mucho tiempo, en el cine al menos).
El caso es que en el viaje de vuelta me vi The Ghost Writer, que podría haber sido mucho mejor si no fuera por todo lo que hace que sea una mierda, pero me he enamorado de Ewan McGregor para los restos. Y otra que de lo olvidable que era la he olvidado. Ah, no, Valentine's Day. Y otra, que tuve que dejar a medias porque aquello ya sí que no había dios que lo aguantara. Empecé a verla por John Cusack, pero ni John Cusack la salvaba. De lo malo, lo más malo; el título, Hot Tube Time Machine, pero he tenido que buscarlo en imdb porque de ese título de verdad que sí me había olvidado del todo.
Ayer vi Shutter Island. Martin Scorsese está en la lista de personas que siempre admiraré, hagan lo que hagan, pero que cada vez hacen menos para mantenerse ahí. Previsible, pretenciosa, falta de ritmo. Pero Leonardo DiCaprio es la hostia. No me gustan los tíos que son el terror de las nenas, por lo tanto no le daba mucho crédito a este cara de pan venido a más. Pero le tengo que reconocer (como antes me pasó con Brad Pitt) que tiene talento a espuertas. Eso sí es mérito suyo. Eso y que cada vez es más feo, es lo que le va salvando. Eso y que me lo imagino de Orson Welles en el biopic en condiciones que algún día alguien tendrá que hacer. Es que lo veo. Tiene que suceder. No puede no suceder.
Y anteayer vi A streetcar named desire, una de mis innumerables asignaturas pendientes . De estas pelis no se puede ni se debe decir más de lo que ya se ha dicho. Están en otro mundo, en otro nivel. Son cine que ya no existe, que ni se puede hacer ni apenas se puede ver, porque no se soporta. Juegan en otra liga. Pero tengo que decir esto aunque me corráis a hostias: no me gusta Marlon Brando de joven, lo prefiero mil veces de viejo, empezando por cosas como Apocalypse Now.
Hala. Ya está dicho.
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k
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16:49
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Etiquetas: Cine
A la edad de 25 la mayoría de la gente estaba acabada. Todo un maldito país repleto de gilipollas conduciendo automóviles, comiendo, pariendo niños, haciéndolo todo de la peor manera posible, como votar por el candidato presidencial que más les recordaba a ellos mismos. Yo no tenía ningún interés. No tenía interés en nada. No tenía ni idea de cómo lograría escaparme. Al menos los demás tenían algún aliciente en la vida. Parecía que comprendían algo que a mí se me escapaba.
Charles Bukowski, La senda del perdedor
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k
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10:42
2
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Etiquetas: Bukowski
Bueno, chicos. Un par de días sin vernos: me voy a casa!
Gracias a todos por la compañía.
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k
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01:25
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Etiquetas: Australia
¿Hay alguien ahí fuera?
Alguien que haya amado en vano
Alguien que sienta lo mismo
¿Hay alguien esperando?
Esperando una oportunidad para ganar
Para dejarlo todo y empezar de nuevo
Todos necesitamos algo nuevo
Algo que sea cierto
Y alguien más que sienta lo mismo
Me siento tan bien que nadie más podría saberlo
No sé por qué me siento así
No puedo dejarlo pasar y no me asusta enseñarlo
Porque estar aquí me hace sentir bien
Dime, ¿cómo te sientes esta noche?
¿Hay alguien ahí fuera?
Alguien que pueda explicar
Alguien que no sienta dolor
¿Hay alguien soñando?
Soñando con un día mejor
En el que todo salga como esperas
Todos necesitamos algo nuevo
Algo que sea cierto
Y alguien más que lo sienta igual
Alguien como tú
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k
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13:03
3
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Etiquetas: Música
Cuando llegué aquí pensaba que iba a conocer a mucha gente. Que todo el mundo sería amigable y abierto, que muy mala suerte habría de tener para no encontrar alguna persona de mi edad con quien poder compartir cosas.
No tardé en darme cuenta de que la cosa no iba por ahí. La gente es gente en todas partes, y a mí me cuesta mucho romper el hielo ("me cuesta mucho" es un eufemismo, por supuesto). La media de edad, en cualquier caso, a duras penas supera los 22 años, por lo cual los grupos que enseguida se formaron me pillaron un poco a desmano.
Por lo tanto, he estado sola muchas horas en este sitio. No es algo malo, una vez te das cuenta de que va a ser ni más ni menos lo mismo de siempre. En clase estoy con mis compañeros, los fines de semana me voy de excursión con grupos de gente en los cuales siempre hay alguien con quien charlar, en casa casi siempre hay gente y además he hecho un par de amigas, una de ellas ya se ha ido y la otra es una madrileña muy simpática de 24 años. Por cierto, si alguien se pregunta si dos mujeres españolas pueden hablar en inglés dos días seguidos, la respuesta es yes, we can.
Insisto, no está mal una vez te acostumbras a la idea de que las cosas no son como tú esperabas. Mayormente como toda la vida de dios ha sido todo en general.
De modo que cuando hoy, con una hora y media de tiempo libre hasta la cena, me senté en una de las mesas de la Esplanade a leer mi libro, no le eché ni media ojeada al tipo que estaba sentado en la otra esquina del banco. Total, pa qué.
Y cuando de repente oí que el tipo hablaba en voz alta y levanté la vista hacia él, no di crédito a lo que veía: me estaba hablando a mí.
Un pequeño apunte sobre el endiablado acento aussie: si dicen "hope" tú entiendes "help"; si dicen "space", tú entiendes "spice".
Asi que me dijo: "Having a nice afternoon?" y yo entendí "Hovin a noise afternoon?" (como mucho). "Sorry?" pregunté, aturdida (encima estaba leyendo una novela en español, ya sé que no debería, pero es muy estresante esto del inglés all day long). Él lo repitió. Dos veces. Y yo allí con cara de gilipollas pensando si se refería al ruido de los pájaros. Finalmente, el pobre hombre dijo, "Oh, you can't speak English, sorry".
Shit!
Yo dije, "Oh, no, of course I can, it's just I can't understand you, could you please repeat... again?" Y él (despacio): Havin' a NOISE afternoon?
Hostia puta. La neurona buscando similitudes. Oh! milagro, it came. Yo dije "a nice afternoon...?" y él contestó "yes! Noise".
Coño, menos mal. Where are you from, oh, it's nice, I was in Spain in 2001, bla bla bla.
Fue muy agradable compartir el rato que tenía que esperar hablando con alguien (un nativo, además, que eso sí que es raro) en lugar de leyendo sola, como el resto de los días. Incluso en el momento en que mencionó a su mujer y sus dos niñas y el tercero en camino (shit!, pero no tanto como antes, tampoco es que estemos buscando el amor aquí abajo).
Y sobre todo, fue muy agradable constatar que a veces las cosas pueden resultar, aunque solo sea una vez y a su retorcida manera, como esperabas.
By the way, my name is Troy. Nice to meet you.
K. Nice to meet you too.
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k
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13:20
8
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Respetando un poco el espíritu de la entrada anterior y el clima, que no nos da respiro, hoy toca un post de un poco menos de envidia. Lo que hoy os quiero enseñar son fotos que se pueden sacar en cualquier otro lugar del mundo. Lo bueno, claro, es que pese a todo son sacadas aquí, en Oz.
Aunque, en honor a la verdad, no todas pueden sacarse en cualquier parte. Yo en España nunca he visto nada parecido a esto:
Pero bueno, la señal de peligro solo se refiere a la estación húmeda (es decir, el verano), donde llueve de verdad y los niveles y la potencia que alcanza el agua están muy lejos de lo que es ahora: un paseo para abuelos.
El agua del río en algunos casos es una auténtica (e inofensiva, en la medida en que cualquier río puede serlo) balsa de aceite:
Aunque hay otros tramos donde te da la risa solo de imaginarte cómo debe ser cuando el río viene cuatro o cinco veces más crecido:
Esto de aquí abajo se llama Devil's hole (el agujero del diablo), y la foto no hace honor a los buenos 30 metros de caída:
Hay tanta humedad en esta zona que te puedes encontrar con cualquier cosa. Por ejemplo, espectaculares helechos de más de dos metros de alto.
Una vez Borges dio las gracias, entre otras cosas, "por el fulgor del fuego / que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo". Ocurre lo mismo con el agua: no hay masa de agua, estática o en movimiento, que pueda dejar de ser admirada con asombro, con un asombro antiguo, copiando las palabras del genio.
El tiempo sigue sin acompañar pero... ¿quién no se bañaría después de un paseo de 45 minutos (casi todo cuesta arriba) si al llegar te encuentras con esto?
En fin. La lluvia puede ser distinta, pero la niebla... la niebla es igual en todas partes.
Os pongo el poema de Borges entero, por si alguien se ha quedado con curiosidad, porque en cada hombre es distinto y porque me parece absolutamente genial y me habría gustado escribir el mío:
Gracias quiero dar al divino
laberinto de los efectos y las causas
por la diversidad de las criaturas
que forman este singular universo,
por la razón, que no cesará de soñar
con un plano del laberinto,
por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
por el amor, que nos deja ver a los otros
como los ve la divinidad,
por el firme diamante y el agua suelta,
por el álgebra, palacio de precisos cristales,
por las místicas monedas de Ángel Silesio,
por Schopenhauer,
que acaso descifró el universo,
por el fulgor del fuego
que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
por la caoba, el cedro y el sándalo,
por el pan y la sal,
por el misterio de la rosa
que prodiga color y que no lo ve,
por ciertas vísperas y días de 1955,
por los duros troperos que en la llanura
arrean los animales y el alba,
por la mañana en Montevideo,
por el arte de la amistad,
por el último día de Sócrates,
por las palabras que en un crepúsculo se dijeron
de una cruz a otra cruz,
por aquel sueño del islam que abarcó
mil noches y una noche,
por aquel otro sueño del infierno,
de la torre del fuego que purifica
y de las esferas gloriosas,
por Swedenborg,
que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
por los ríos secretos e immemoriales
que convergen en mí,
por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
por la espada y el arpa de los sajones,
por el mar, que es un desierto resplandeciente
y una cifra de cosas que no sabemos
y un epitafio de los vikingos,
por la música verbal de Inglaterra,
por la música verbal de Alemania,
por el oro, que relumbra en los versos,
por el épico invierno,
por el nombre de un libro que no he leído:
Gesta Dei Per Francos,
por Verlaine, inocente como los pájaros,
por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
por las rayas del tigre,
por las altas torres de San Francisco
y de la isla de Manhattan,
por la mañana en Texas,
por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
por Séneca y Lucano, de Córdoba,
que antes del español escribieron
toda la literatura española,
por el geométrico y bizarro ajedrez,
por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
por el olor medicinal de los eucaliptos,
por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
por el olvido, que anula o modifica el pasado,
por la costumbre,
que nos repite y nos confirma como un espejo,
por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
por la noche, su tiniebla y su astronomía,
por el valor y la felicidad de los otros,
por la patria, sentida en los jazmines
o en una vieja espada,
por Whitman y Francisco de Asís,
que ya escribieron el poema,
por el hecho de que el poema es inagotable
y se confunde con la suma de las criaturas
y no llegará jamás al último verso
y varía según los hombres,
por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos
por morir tan despacio,
por los minutos que preceden al sueño,
por el sueño y la muerte,
esos dos tesoros ocultos,
por los íntimos dones que no enumero,
por la música, misteriosa forma del tiempo.
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k
a las
08:50
7
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Etiquetas: Australia
Hoy es un día lluvioso. Mi único plan consistía en irme a tomar el sol, pero el sol está castigado detrás de la capa de nubes y la lluvia impenitente. He estado leyendo un rato, he estado escuchando música, concretamente el Tunnel of Love de Bruce Springsteen. Mis dos canciones favoritas hoy, All that heaven will allow y Cautious man (que lleva ahí, en el top ten, un par de años por lo menos y hoy ha vuelto a hacerme llorar... for he knew in a restless heart the seed of betrayal lay).
Mi lector de tarjetas ha dejado de funcionar de repente. Algo tendré que hacer para conseguir copiar las fotos, pero todavía no sé qué será. He hecho algunas desde mi habitación para enseñaros las plantas mojadas y esas cosas, pero no puedo sacarlas de ahí, como tampoco las de la maravillosa cascada bajo la que ayer me di un baño. Por ahora, tendréis que creer mi palabra.
Estar encerrada un día como hoy me hace tener un poco de ganas de volver a casa.
Supongo que ese es uno de los motivos por los que uno se va de vacaciones.
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k
a las
03:42
9
con algo que decir
Etiquetas: Australia
Antes de nada, una advertencia: no hay fotos submarinas. No fue por no pagar los dólares que costara alquilar una cámara. Ni siquiera pregunté. No quería ver las cosas a través de un visor o una pequeña pantalla, esta vez decidí dejarlo a los recuerdos o a los olvidos. No pensé que las fotos fueran a decir la verdad y supe que en lugar de vivirlo, iba a intentar narrarlo con las imágenes (lo que suele ser una tarea ímproba y fracasada de antemano). Una cosa os puedo decir: es lo mismo que habéis visto en los documentales y en las fotos.
Por lo demás, esta es la crónica:
Se levantaba el sol en el horizonte cuando llegamos al barco. Habíamos elegido (mi amiga y yo, ahora tengo una amiga, por fin) un barco de vela. Más pequeño (cuando lo vimos nos pareció demasiado pequeño, pero se nos pasó el susto enseguida) que el llamado "crucero" y con bastante menos pinta de autobús de turistas (aunque en el fondo lo fuera igualmente).
Pero no es hacia atrás donde hay que mirar, sino hacia adelante, para hacerse una idea de lo que es estar en mar abierto.
A medida que te alejas de tierra firme, el color del agua vira del pardo al verdoso y después al azul índigo. Y entonces, en el horizonte, aparece una isla. Atención, losties...
La isla se va acercando progresivamente. Su nombre es Green Island.
Es de esas imágenes idílicas de los paraísos de postal: aguas turquesa y arenas blancas.
Nuestro barco ancla a unos cientos de metros (o millas o lo que sea que mide las distancias en el mar) para que nosotros podamos echarnos al agua con nuestras aletas y nuestros tubos de snorkel. Durante un rato te trasladas a otro mundo. Porque es otro mundo. No hay que ser demasiado hábil en el agua para moverte de un lado a otro siguiendo a los peces. De todos los colores, grandes, enormes y pequeños, que se van nadando en bandadas o solos, como nosotros. Miras hacia abajo y ves los corales flotando y bailando con el agua, el silencio. Todo tal como lo has visto cientos de veces en la tele. Pero ahora estás ahí. Eres tú quien está ahí.
Después nos llevaron a la playa en una fuera borda. Desde la playa se podía ver el barco.
En realidad, un poco más lejos...
Lo cierto es que la playa también recordaba bastante a la de Lost...
... si conseguías olvidarte de los turistas... (tampoco es que hubiera tantos)
Tuvimos la suerte de tener el mejor (por no decir el único) día de sol desde que estoy aquí. Un día azul y brillante, que nos permitió disfrutar de un viaje perfecto. Ninguna de las fotos hace verdadera justicia a lo que aquel día vi, sentí y disfruté.
Bueno, tal vez esta... (¡atención, foto en bikini!)
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k
a las
05:27
6
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Etiquetas: Australia
En Australia se llama Outback a todo lo que no es la zona poblada de la costa (esto es, al 90% del territorio). Se compone mayoritariamente de desierto, aunque hay un poco de todo.
El fin de semana pasado fui a un pueblo del Outback llamado Chillagoe. Allí el aspecto es mucho más seco, menos tropical, que aquí en Cairns.
Como desierto, desierto, no era:
Pero tenía unas espectaculares formaciones rocosas (limestone rocks, vulgarmente "piedra caliza") que debían su extraña apariencia a la intervención del agua:
Esas mismas rocas que se disuelven lentamente en el agua de lluvia crearon, bajo la tierra, cientos de cuevas, de las que vimos un impresionante ejemplo en un largo paseo bajo tierra de una hora y media (y estar en cuevas siempre me hace acordarme de Frodo y sus amigos atravesando Moria, y lo tenía que decir, lo siento):
Otra más de la cueva:
Y otra:
En ese remoto lugar vi mi primer road train:
... y cuando digo remoto no es coña...
... vi mi primer canguro (aunque en realidad era un wallaby, que es lo mismo pero más chico)...
... y me comí mi primera barbacoa australiana (que es bastante parecida a cualquier otra, dicho sea de paso):
(Esta última es para quien el otro día me preguntó si comía bien... juzguen ustedes mismos.)
Continuará.
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k
a las
11:51
10
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Etiquetas: Australia, Ver el mundo
He decidido tomármelo con calma y relajarme todo lo que pueda. Hay que ver cosas, visitar sitios y hacer snorkel, pero también hay que disfrutar de las vacaciones. Esta ciudad tiene un elemento excepcional, a falta de playas: The Lagoon.
Resulta que hay un parque y zona comercial llamado The Esplanade. Este parque cuenta con una especie de piscina gigante de acceso libre y a la orilla del Pacífico. Y ahí se te pasan felizmente las horas muertas.
Aquí la gente holgando feliz:
Porque total, para ir a la playa y encontrarte con esto...
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k
a las
13:32
9
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Etiquetas: Australia
No me vendría mal un poco de feedback, colegas. La otra cara de esta brillante moneda es que estoy en la otra punta del mundo y todos mis amigos están a tomar por culo de aquí.
Cómo mola el español también.
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k
a las
09:37
5
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Etiquetas: Australia, Ver el mundo
El otro día volviendo del cole hice unas cuantas fotos de las calles, de esas tontas que me gustan a mí.
Esta es una calle no lejos del centro:
Como véis, el ciclista lleva casco. Mucha gente usa la bici y todo el mundo usa casco. Las multas por infringir las normas son desproporcionadas y la gente parece obedecerlas escrupulosamente. 300 dólares por hablar por el móvil en la bici o 90 por llevar el casco suelto son como para por lo menos pensárselo. Aparte de eso, ojo a la anchura de la calzada.
Lo de las aceras es otra cosa curiosa. Mientras estás en el centro de la ciudad son anchas y cómodas, pero una vez que te acercas a las zonas residenciales, hay extensiones de hierba que no sabes si pisar y extraños accesos a la calzada. Pasos de cebra todavía no he visto ninguno. Esto de la foto es el acceso del peatón a la calzada para cruzar. Look right!
Lo de la hierba no es coña:
Con un 78% de humedad, las aceras de hierba siempre son verdes. Las calles me parecen preciosas en este barrio residencial extra tranquilo:
Una de las cosas que más me gustan de visitar otros países es lo diferentes que son las señales de tráfico (ya ves tu con qué poco soy feliz).
Y aquí es donde vivo:
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k
a las
12:39
3
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Etiquetas: Australia, Ver el mundo
Así que ahora mismo estoy cabeza abajo.
(Esto me recuerda que hace mucho tiempo me pregunté por primera vez quién determinaba lo que era "arriba" y "abajo" en el universo. Nosotros, por supuesto. Así que le pusimos a lo de arriba "norte", que es donde estamos nosotros y es lo guay y a lo de abajo "sur", que es donde están ellos y no es tan guay.)
Esto, chorradas aparte, parece bastante guay. Un sitio turístico explotado a la manera de España, con restaurantes y cafeterías por todas partes pero con las casas mucho más lejos del agua, por ahora. El calor es de ese endemoniadamente húmedo, del tipo del mediteráneo pero no tanto. Las calles son anchísimas, exageradas para el tamaño de los edificios (las avenidas de Nueva York parecen estrechas en comparación y en el recuerdo, que siempre es tramposo). El Pacífico parece pacífico, hoy estaba gris porque hay nubes grises en el cielo. El inglés, un poco raro, así como el de Claire (nota para losties no doblados), con esas 'as' que hacen una revuelta de 'es' pero al final no. Por supuesto, no me entero de nada pero qué coño, llevo aquí tres horas.
Todavía no me he fijado en lo de los desagües. Siento decir que ahora mismo no me acuerdo para qué lado tragan el agua los nuestros (que alguien me lo diga, si en el sentido de las agujas del reloj o al revés).
Y hablando de reloj son las 11 de la mañana y en mi cuerpo, las 3 y 20 de la madrugada. No tengo sueño porque estoy sobreexcitada de datos. Si me acostara probablemente dormiría hasta mañana. Y paso. Lo que no creo es que vea el partido de España, es a las 4 de la mañana. A no ser que a esa hora esté despejada como un gato, que entonces igual me animo. Eso es el jet lag, ¿no? Ahora estoy que me caigo, eso sí lo sé seguro. No de sueño, pero sí de cansancio.
Y claro, que no se me olvide, el tráfico por la izquierda, totalmente acojonante. Yo nunca había estado en un sitio donde condujeran así y tengo que reconocer que lo flipo con las rotondas, sobre todo. Bueno, y con los cruces.
Total, que yo estoy cabeza abajo y casi todo lo demás conmigo, pero no tanto. Que al final los que estáis cabeza abajo a lo mejor sois vosotros.
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k
a las
05:04
7
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Etiquetas: Australia
Ya estoy en tierra australiana, esperando el último vuelo y aprovechando el único aeropuerto hasta ahora con wifi gratis (limitada, pero gratis), aunque no he probado en todos.
Da que pensar saber que estás atravesando medio mundo y como si nada, lo único que cambia es la hora del mòvil. Pero así, sin pensar mucho, hoy he pasado por Francia, Suiza, Alemania, Rusia, la India, Indonesia, Malasia y Australia.
La hostia, tú...
Escrito por
k
a las
20:12
0
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Etiquetas: Australia, Ver el mundo