30 agosto 2007

Arranque de impotencia

Al final nunca resulta como esperas.

Cuando te planteas una situación posible, cuando imaginas una escena, en tu mente están todos los detalles. Cómo será, qué personas habrá, cuáles serán los pasos, las circunstancias, cómo te comportarás, cómo te sentirás, las palabras que dirás, cómo se cruzarán las miradas, si llorarás, si se te pondrá la piel de gallina.

En un caso como el mío, penosa cineasta mental, incluso hay montaje: planos generales, planos cortos, ángulos y movimientos de cámara, iluminación. Pero supongo que esa es otra historia.

Y después, en el caso poco común, las más de las veces inesperado, de que esa escena se produzca realmente, siempre hay cientos de detalles insignificantes que no habías tenido en cuenta, minúsculas realidades con las que no contabas. Buenas, malas, inclasificables, sorprendentes.

Por eso es mejor no hacer demasiados planes, no tener grandes (tal vez ni siquiera pequeñas) expectativas.

La vida viene y te lleva por delante, y esa es la única certeza.

6 comentarios:

Anna dijo...

¿Y lo bien que lo pasas imaginando, eh, eh? :-)

Aquella idea del disfrute de la víspera..., bueno, si el día D no sale bien, siempre queda la víspera..., como París o así.

En cualquier caso déjame cambiar una palabra: donde pone "nunca", pon "a veces". Para el post queda estupendo el "nunca", para tu vida deja que entre el "a veces".

Y a ver si me lo aplico yo también.

Gata Vagabunda dijo...

Mmmm... no me digas más... ¡se veía el micro del sonido en la esquina superior de la pantalla! ¡LO SABÍA!

Un biquiño, guapa :*

Irene Jansen dijo...

Imaginando se disfruta, es una tortura morbosa con lo que deseamos y experimentamos una y otra vez en la imaginación, sin vivirlo realmente...

Cuando -a veces- finalmente nos toca vivirlo, no es lo mismo, pero en ocasiones no es menos bueno, sólo diferente. Y se nos ponen los pelos de punta cuando descubrimos pequeños detalles en los que es idéntico a lo que habíamos imaginado.

Mavi dijo...

Muy cierto, eso es lo malo de ser tan imaginativo.
A mí me ocurre lo mismo, construyo mi guión, perfilo los personajes incluso incluyo algunas sorpresas y luego... batacazo.

Algún día aprenderemos o puede que algún día la realidad nos sorprenda con un gran ingenio cineasta.

Besos.

Antígona dijo...

Tenía una amiga que, por el contrario, decía que ante una situación angustiosa lo mejor era dedicar un tiempo a "visualizarla", a recrearse imaginando cómo sería, y sobre todo, cuál sería nuestra actitud en ella y cómo nos comportaríamos. Estaba convencida de que así, imaginando que todo salía tal y como queríamos, seríamos capaces de provocar, nosotros mismos, que todo aconteciera según lo deseado. Ella aseguraba practicar a menudo esta técnica y que le funcionaba.

Nunca terminó de convencerme su teoría. Supongo que no creo que tengamos ese poder de control ni sobre nosotros mismos ni sobre lo que nos sucede. En la anticipación de la conducta de otros estamos demasiado expuestos al error, porque nuestras interpretaciones se ven en exceso mediadas por nuestros deseos.

Mejor dejar siempre un margen a la indefinición. No hay como tener grandes expectativas para acabar defraudado.

¡Un beso!

Oyros dijo...

Es un buen ejercicio imaginar lo que vas a hacer o decir pero es súmamente complicado acertar si no conoces todo lo que tienes a tu alrededor.

De todas formas, hace tiempo regalé una caja cerrada con pistas y trastos dentro. Al final contenía un sobre en el que había un cuento que contaba cómo la persona que había abierto la caja encontraba las pistas y los trastos en el orden que yo decía y, al final encontraba el sobre con el cuento...

Lo más divertido de la historia fue que todo coincidió bastante bien :)