16 octubre 2007

Diálogo con los lectores

(Respuestas a los comentarios del post de ayer.)

Me gusta contar aquí estas cosas por dos o tres motivos. El primero, la tremenda empatía. Cuatro frases y todo el mundo entiende. Después está la manera en que tus palabras rebotan en el otro y te vuelven filtradas por su experiencia o su inteligencia.

Mangamoncio da una opinión muy extendida y que alguna vez he considerado errada: el amor es generoso y no pide nada a cambio. No sé si estar de acuerdo. Nadie da nada por nada. El que lo hace se cansa pronto y deja de dar. El hecho de dar puede ser satisfactorio en sí mismo, pero siempre recibes a cambio, aunque solo sea esa misma satisfacción, o el agradecimiento. En el momento en que ese dar deja de ser algo que haces porque quieres y pasa a ser algo que los demás esperan que hagas, deja de ser agradable y empiezas a necesitar una retribución, la que sea, para poder sentir que lo que das no está cayendo a un terreno árido. Cuando amamos necesitamos saber que algo de eso vuelve a nosotros.

Fanshawe da en el clavo. No puede ser que alguien piense que estás obligado a quererle por el hecho de que él te quiere a ti. No tiene sentido, no se comprende que alguien considere amar una razón para ser amado. "Te quiero porque me quieres" en realidad no es algo que nadie desee escuchar. Digo yo.

Antígona trae el sentido común. Comprende que el enamorado no está para razones. Un enamorado sólo siente. Siente que puede dar todas esas cosas, necesita saber que le van a permitir darlas. Siente que ese torrente de emociones no viene de vuelta. Quiere inventar cosas que no ve. Después nos aporta una idea nueva que tal vez tampoco va desencaminada: ¿no será una estrategia más? Podría ser.

Anna se pone en el lugar del otro. Considera que la pregunta es ofensiva, dolorosa, tan injusta e irracional como la respuesta y, mira, tiene razón. El hecho de que alguien se niegue a quererte, te dé respuestas hirientes, te mire con ojos fríos, intente explicarse los motivos de tu amor y traerlos al suelo es doloroso, tan egoísta, probablemente, como tu pretensión de ser querido porque sí, porque debes tener una respuesta coherente a lo que tú mismo estás sintiendo. Anna dice otra cosa muy cierta, y es que el que ama y espera dice la verdad, aquello que firmemente cree. Aunque solo lo crea durante un día o dos.

Soy como un zueco de madera para estas cosas. No entiendo el amor, no entiendo mucho a la gente que hace cosas así. Me ayudáis mucho.

9 comentarios:

· · Yhebra · · dijo...

Me incorporo tarde a la conversación, pero me gustaría añadir algo: si algo he aprendido (creo) es la diferencia entre estar enamorado, que es un estado individual, y amar. El amor no existe sin la correspondencia necesaria. El amor no correspondido, unilateral, es en sí mismo una contradicción.

Mangamoncio dijo...

Sigo sin estar de acuerdo... El Amor, así con mayúsculas, es el que se da porque sí, sin necesidad de recibir a cambio absolutamente nada. ¿No es así el amor de una madre hacia sus hijos? En referencia a todo esto, dijo Molière: "Cuando se quiere dar amor, hay un riesgo: el de recibirlo".

Estar enamorado es otra cosa, desde luego. Un estado pasajero y efímero, con fecha de caducidad. Afortunadamente.

k dijo...

No sé... yo creo que estoy más de acuerdo con esa extraña teoría de Yhebra. Sin correspondencia no hay verdadero amor. El tema del amor paterno-filial es otra cosa mucho más compleja...

Y no es por nada pero, si el estado de enamoramiento fuera perdurable... ¿no sería la hostia?

Mangamoncio dijo...

No, sería espantoso. Nos consumiría.

K dijo...

Oh, definitivamente, no sé lo que es eso. Nunca he vivido nada que, de durar, me consumiera. Tenemos un problema.

Mangamoncio dijo...

Mira lo que dice la famosa antropóloga Helen Fisher: "En el amor pasional nos obsesionamos por nuestro amado y estamos en éxtasis. Es un estado que no podemos controlar". El amor pasional (el enamoramiento, vamos), que suele durar entre uno y tres años, es un estado cerebral que desgasta muchísimo, como todas las obsesiones. Consume nuestra energía.

Personalmente, prefiero el amor al enamoramiento. Es más saludable. Y lo digo por experiencia.

Antígona dijo...

Joder, aquí este debate y yo perdiéndomelo... :)

Pues yo por el contrario creo que no se puede amar sin estar enamorado, al menos cuando se habla del amor de pareja. Y no me refiero entonces con estar enamorado al estado inicial de exaltación y locura absolutas, sino al poso que de ello queda cuando, después de años, a uno aún se le ríe el alma cuando se encuentra casualmente con quien ama por la calle -aun cuando ya viva con esa persona- o se conmueve en un momento dado por una sonrisa o unas palabras suyas.

Creo que eso es algo que puede y debe durar. Y si no dura, es que algo esencial se ha roto.

Y k, en lo de que no entiendes el amor, venga, no te hagas la loca, que yo eso no me lo trago. Es de las pocas cosas que, mal que nos pese, todo el mundo entiende :P

¡Un beso!

Mangamoncio dijo...

Ese poso que queda, Antigona, es lo que llamamos amor, pero no es enamoramiento.

K dijo...

Bueno, no me suele gustar entrar en el debate sobre el significado de las palabras porque cada uno otorga distintos matices (connotaciones) a cada palabra, y al final lo que ocurre es que le damos el mismo nombre a dos cosas distintas, o distintos nombres a la misma cosa. En general, Mangamoncio, estoy más de acuerdo con Antígona, en el sentido de que "eso" puede no perderse y no debe perderse. Y estoy segura de que no lo he vivido, insisto. Y de verdad, de verdad, muchas veces creo que por eso no lo entiendo. Puedo teorizar. Puedo intentarlo. Pero no puedo entenderlo.