13 enero 2008

Ángel

Los fines de semana intento permanecer lo más lejos posible de cualquier fuente de información. Pero acabo de ver en lo de Lula que se ha muerto Ángel González.

Ayer, después de pasarme varias horas dándole vueltas al post del relato y las canciones, me quedé como aliviada pensando que al menos durante unos días no tendría que pensar en el blog. Llevo un tiempo sufriendo bastante para mantenerlo actualizado: pienso que tengo que escribir y me siento a ello, pero no tengo nada que decir.

Hoy, sin embargo, y a mi pesar, sí tengo algo que decir. Supongo que muchos blogs españoles se llenarán hoy de crespones negros como este, así que no me voy a extender mucho en la figura, que todos conoceréis de sobra.

Me da igual que tuviera ochenta y dos años. Yo tengo ganas de llorar como si se me hubiera muerto un amigo. Lo de los aprecios y la muerte son cosas que no podemos entender. A lo mejor es que no tengo muy buen día, que he tenido que conducir sobre la nieve y me he puesto nerviosa, que ayer estuve todo el día sola o que la luna está en un cuarto particularmente pernicioso.

Yo creo que él pensaba que vivir era irse muriendo todos los días un poco y que algunas tardes (sobre todo en enero) no tenía muy clara la diferencia entre estar vivo y no. Así que igual ni se ha enterado de que se ha muerto.

Me cuesta mucho elegir solo un poema pero no quiero cansaros. Me quedo con la

DIATRIBA CONTRA LOS MUERTOS

Los muertos son egoístas:
hacen llorar y no les importa,
se quedan quietos en los lugares más inconvenientes,
se resisten a andar, hay que llevarlos
a cuestas a la tumba
como si fuesen niños, qué pesados.
Inusitadamente rígidos, sus rostros
nos acusan de algo, o nos advierten;
son la mala conciencia, el mal ejemplo,
lo peor de nuestra vida son ellos siempre, siempre.
Lo malo que tienen los muertos
es que no hay forma de matarlos.
Su constante tarea destructiva
es por esa razón incalculable.
Insensibles, distantes, tercos, fríos,
con su insolencia y su silencio
no se dan cuenta de lo que deshacen.

1 comentario:

el inquilino comunista dijo...

solo por el simple hecho de aguantarnos , se ganó el cielo cada dia

unsaludo