03 febrero 2010

Dos años

Ayer estuve borrando mensajes viejos del móvil durante casi una hora. Un repaso de los dos últimos años de mi vida, desde el 25 de noviembre de 2007, cuando vi aquel concierto memorable (inolvidable). Borro a menudo, pero dejo muchos que considero hitos, momentos que quiero recordar. Ayer borré toda esa carga del pasado. No toda. Volví a dejar algunos hitos, pero muy pocos. Hice limpieza.

Y me di un paseo por todo lo que me ha pasado, todo lo que he perdido, todo lo que creí tener. Fue doloroso.

Ahora tengo las manos vacías. El camino está delante, como siempre ha estado. Un paso y otro paso. Pero cómo entiendo a quien el otro día decía: "todo está tan gris".

No hay que pensar en fracasos ni en pérdidas, pero pienso. No se pueden calibrar las experiencias de la vida en ganado o perdido, el dual y simplista bueno o malo, nada es así, la vida es más compleja, nosotros somos más complejos. Pero a veces no puedes evitarlo. Miras atrás y todo está seco y yermo. La esperanza languidece. El futuro no brilla.

5 comentarios:

NoSurrender dijo...

El futuro no existe, o, como decía Bob, nunca será lo que era. Pero ese concierto de aquel día ya no nos lo quita nadie. Es parte nuestra.

Espero que estés bien, K, a ver si hablamos un día de estos, eh.

jafatron dijo...

K, te entiendo, sé muy bien lo que pesa un móvil y cuánto cuesta dar de baja los recuerdos. Hay días en los que todo es raro, hasta tal punto que, como se dice a veces, ni siquiera la nostalgia es lo que era. Pero bueno, pongamos un punto optimista al tema. La bandeja de entrada volverá a llenarse de hitos. Siempre lo ha hecho hasta ahora.

Y tú, además, para estos casos tienes una buena agenda de contactos, que lo sé yo ;-)

K dijo...

Lagarto, es genial esa frase, sí señor. El futuro no solo no es lo que era, sino que cambia cada día. Es mejor no mirar mucho hacia él. Estoy bien. Solo una sombra.

Jafa, haces bien en insistir en el optimismo, es cierto. Siempre hay algo que pasará. Da igual que no sepamos ni qué esperar.

Antígona dijo...

Supongo, mi querida K, que no hay que fiarse de la mirada presente proyectada sobre el pasado. Una mirada presente que probablemente sólo piensa en resultados, en posesiones, en ganancias, y así distorsiona, ningunea lo vivido con la lógica económica del balance.

¿Seco y yermo lo que ves tras de ti? Me cuesta creerlo. Quizá seco y yermo desde la perspectiva de los frutos esperados. Pero, ¿también en lo que fue, en la experiencia que supuso, en el momento de vivirlo?

Lo pasado no puede dejar de arrojar frutos. Muy frecuentemente no los que uno espera. Pero eso no significa que, por no serlo, se reduzcan a la pura nada. Ya irás averiguando, si ahora no puedes, cuáles son.

Y en cuanto al futuro, tiempo al tiempo. Ya se despejarán las nubes.

Un gran beso!

k dijo...

Nada de lo que preocuparse, querida Antígona. Solo es que hay días que proyectan sombras en la línea del tiempo. Sombras que se alargan. Pero los días pasan y, como decía hoy mi padre filosóficamente, el sol sale en todos ellos. Unos días calienta más que otros.

Otro beso para ti :)