27 noviembre 2007

Quizá mañana

Tengo que hablar de todo lo que he vivido este fin de semana. He hecho locuras, he conocido personas maravillosas, he sido escandalosamente feliz, he atesorado momentos que se contarán para siempre entre los mejores de mi vida.

Pero no puede ser hoy y tal vez no pueda ser nunca.

Por ahora, os dejo con el primer párrafo de uno de los libros que me compré el sábado en la Fnac. Se trata de La novia imaginaria, de John Irving. Describe este oficio y, por lo tanto este blog y los demás también.

Este relato es autobiográfico pero os pido por favor que comprendáis que, para cualquier escritor dotado de una buena imaginación, todos los relatos autobiográficos son falsos. La memoria de un narrador es una proveedora de detalles especialmente imperfecta. Un detalle imaginado es siempre mejor que uno recordado. El detalle correcto pocas veces es con exactitud lo sucedido; el detalle más verdadero es lo que podría o debería haber sucedido. La mitad de mi vida es un acto de revisión, y más de la mitad de ese acto se lleva a cabo con pequeños cambios. Ser escritor es un arduo maridaje entre una observación minuciosa y la imaginación, no menos minuciosa, de las realidades que no has tenido ocasión de ver. El resto es el necesario, estricto y asiduo trabajo con el lenguaje, lo cual significa para mí escribir las frases una y otra vez hasta que parezcan tan espontáneas como una buena conversación.

No creo que tarde en volver. Solo tengo que reconstruir mis recuerdos.

9 comentarios:

Gata Vagabunda dijo...

Pues el recuerdo de lo vivido puede hacerte más feliz incluso que lo que viviste. Igual (y perdona el paralelismo) que cuando una película te parece mucho más maravillosa aún en tu memoria que el mismo acto de verla.

(Lo más importante: no dejes de contárnoslo).

Exlucifer dijo...

MENOS MAL QUE ALGUNA NOVEDAD ASOMA POR EL HORIZONTE INTERNÁUTICO BLOGIANO DE LA "CULO INQUIETO"

ESTO ESTABA VOLVIÉNDOSE MÁS ABURRIDO QUE MIRAR AL PLATO DEL MICROONDAS MIENTRAS CALIENTAS LA LECHE DEL DESAYUNO.

SALUDOS DESDE EL CONTINENTE NEGRO (QUE NO ES LO MISMO QUE EL NEGRO INCONTINENTE)

Lula Fortune dijo...

Qué envidia de felicidad!!
Adoro a Irving. Besitos, muchos besitos.

Jesús Jeronimo dijo...

Pues yo quiero oir la historia del fin de semana ya. Vuelve pronto.

J

Mangamoncio dijo...

Ay, las locuras maravillosas de la juventud... Cuenta, cuenta, pardiez.

NoSurrender dijo...

Eso empieza estupendo, K. Cuenta, cuenta...

:)

Red River dijo...

Atesora esos recuerdos, y no los olvides.
Son lo que realmente cuenta.

Un placer haber compartido alguna cerveza.

Antígona dijo...

Falsearás tus recuerdos, como todos hacemos. Construirás una memoria cuya correspondencia con los hechos vividos nunca podrás averiguar. Pero pienso que la invención, los elementos que aportamos, no son nunca del todo arbitrarios. Nos guían las emociones sentidas, quizás igualmente falseables, pero posiblemente en menor medida que los detalles, que las imágenes, que la narración de los hechos.

Por otro lado, bendita construcción la que nos permite retener algo de lo que sólo aparece para perderse sin remedio. Bendito andamiaje por mentiroso que sea.

Da gusto leerte tan contenta. Disfruta de tus recuerdos. Y ni se te ocurra no compartirlos con nosotros :)

¡Un beso!

K dijo...

En casi todas las demás circunstancias te daría la razón, gatiña, pero en este caso el nivel de felicidad fue el tope. Los recuerdos serán nada más (y nada menos) que eso.

Luc, me alegra saber que me echas de menos :)

Lula, si adoras a Irving ya podemos añadir un gusto más en común a nuestra lista, que ya va siendo larga.

J, falta Bilbao, pero lo tengo en el horno.

Mangamoncio, lo mismo te digo :) Y eso de la juventud... te has ganado un beso!

Lagarto, we'll always remember.

Red river, el placer fue mío. Una pena que después de la larga espera en la barra te hubieras ido :)

Antígona, toda la razón. Lo que inventamos lo sacamos de alguna parte también. Esas emociones no son falseables, no tanto. Un beso!