08 abril 2008

Oh, sí podemos

Partimos de la base de la desconfianza inquebrantable hacia los políticos. Siempre tenemos la (fundada) sensación de que dicen lo que queremos oír para conseguir lo que quieren de nosotros, y para al final hacer eso que dijeron u otra cosa cualquiera, por ejemplo todo lo contrario o nada en absoluto. Al menos, esa es la sensación que tengo yo. Cuando veo un político en televisión, cambio de canal. Me da igual quién sea. La única diferencia es que el dedo va más rápido en el mando con unos que con otros.

Con respecto a lo que viene a continuación no sé, a lo mejor es porque no me afecta, porque no es el tipo que va a regir los destinos de mi país o porque en realidad no tengo que votarle ni que aguantarle (todo ello muy relativo).

Pero de verdad creo que hay ciertas cosas que los americanos hacen mejor que nosotros. Este señor consigue que creas en lo que dice. Parece que él mismo cree en lo que dice. Y además dice cosas que tienen, como se dice por aquí, moito sentidiño. Da ganas de creer. No me parece fácil de conseguir.



"Nos han dicho que no podemos hacerlo un coro de cínicos que se hará más ruidoso en las semanas y meses venideros. Nos han pedido que nos paremos a ver la realidad. Nos han advertido de que estamos ofreciendo a la gente de este país falsas esperanzas. Pero en la sorprendente historia de Estados Unidos nunca ha habido nada falso en la esperanza.

Cuando nos hemos enfrentado a lo que parecía imposible, cuando nos han dicho que no estábamos preparados, que no deberíamos intentarlo, o que no podríamos, generaciones de americanos han respondido con una idea sencilla que resume el espíritu de un pueblo: sí podemos. Sí podemos. Sí podemos. Sí podemos.

Es una idea plasmada en los documentos fundacionales que marcaron el destino de la nación. Sí podemos.

Fue susurrado por esclavos y abolicionistas mientras forjaban un camino hacia la libertad a través de las noches más oscuras. Sí podemos.

Lo cantaron los inmigrantes que llegaron de costas lejanas y los pioneros que se abrieron camino hacia el Oeste por el implacable desierto. Sí podemos.

Fue la llamada de los trabajadores para organizarse, de las mujeres para votar, de un presidente que eligió la luna como nueva frontera, de un rey que nos llevó a la cima de una montaña para señalarnos el camino de la tierra prometida.

Sí podemos, a la justicia y la igualdad.

Sí podemos, a la oportunidad y la prosperidad.

Sí podemos curar esta nación.

Sí podemos reparar este mundo. Sí, podemos."


(El discurso de New Hampshire del 8 de enero, completo y con subtítulos en castellano, aquí. )

Es algo que siempre pienso cuando oigo o leo la expresión "falsas esperanzas". ¿Qué hay de falso en la esperanza? No es un adjetivo que se le pueda asignar a ese nombre. La esperanza se tiene o no se tiene, y después se cumple o no se cumple. Pero nunca es falsa, en ningún idioma. La esperanza es esperanza.

Barack Obama tiene el carisma de los grandes líderes. Tiene la fuerza para llevarse a la gente por delante.

No hay duda de que el discurso es netamente americano, con todas las virtudes y todos los defectos que esto implica. Alude al presidente Kennedy, habla de arreglar el mundo, incluye referencias bíblicas. El pack completo, sin dejarse nada. Pero importa la forma en que ordena las palabras, importan las palabras que elige, importa que quiera hacer creer a la gente que cambiar las cosas es posible.

Porque, qué coño. Lo es.

O eso espero.

16 comentarios:

ladydark dijo...

Obama ha conseguido que me engache a las primarias de Estados Unidos, tal vez si gana a Clinton y después a McCain no cambie nada, pero la sensación que me produce esta directamente relacionada con las posibilidades de mejora, de que aún quedan políticos con ganas de luchar por algún tipo de justicia. Asi que adelante con la esperanza, ya veremos como acaba.

· · Yhebra · · dijo...

Perdonadme si peco de vinagrillo, pero a mí me parece que un político es más o menos creíble dependiendo de lo buenos que sean su asesor de imagen y el chico que le escribe los discursos. Y que no tiene demasiado que ver con las buenas o malas intenciones del político en cuestión.

K dijo...

Yo, Ladydark, la verdad, no estoy muy enganchada a las primarias. Es como los partidos de fútbol que no me interesan: ya me enteraré de cómo quedan al día siguiente. Lo que sí es verdad es que el tipo me cae bien. Y también creo que no es ni remotamente parecido a los que le han precedido hasta ahora desde que yo estoy en el mundo.

Yhebra, pues eso es una parte importante, sí. Y también lo es la forma en que hablan a veces, es decir, su propia capacidad de reproducir esos discursos. Pero se supone que el chico que les escribe los discursos los escribe un poco conforme a lo que piensan, ¿no? Quiero creer, como decía Mulder.

Oyros dijo...

Si no tienes esperanza en que las cosas pueden cambiar, no tiene sentido la mayor parte de las cosas que hacemos a diario.

Quizá lo mejor y lo peor de la esperanza es que no atiende a razones, sólo a sensaciones.

Javier Pérez dijo...

La misma dialéctica que Hitler, si te fijas.

Voluntad, determinación, orgullo y sí podemos.

¿o no te suena?

:-)))

K dijo...

Oyros, toda la razón.

Javi, no te creas que no lo pensé mientras lo escribía... :) Bienvuelto, amigo. Y suerte con tu libro! (Este libro)

Antígona dijo...

Bueno, ya se sabe desde antiguo que el arte de la retórica es intrínseco a la actividad política. También a mí me gustaría saber quién le escribe los discursos a Obama. Pero te doy la razón: sus discursos sólo representan la expresión más elaborada y eficaz sobre el público de las ideas que defiende. Veremos si, cuando llegue al poder, si es que llega, se acuerda de todas estas palabras pronunciadas y es capaz de ser coherente con ellas.

En cuanto a su parecido con la dialéctica de Hitler, mmm, me temo que no estoy de acuerdo. Reparar, curar, eran para Hitler sinónimos de aniquilar. Y la palabra "igualdad" no sé si formaba parte de su vocabulario. Tampoco olvidemos que Obama es negro, y por ello habla de esclavos y abolicionistas.

¡Un beso!

K dijo...

Y vuelvo a insistir en lo mismo que le he dicho a Yhebra: también es importante transmitir bien lo que está bien escrito. Si llega al poder hará algunas cosas y olvidará otras, está claro. Pero el cambio será bien visible, de eso no tengo ninguna duda.

No sé mucho sobre Hitler... pero me parece que si consiguió ganar unas elecciones no fue hablando de aniquilación, sino de cosas como hacer justicia; lo otro vino más tarde. Yo creo que lo que dice Javi es cierto en una parte: la coincidencia está en apelar a los sentimientos de la gente y conseguir tocarlos. Hay gente (políticos, escritores, directores de cine) que saben cómo hacerlo, nada más.

NoSurrender dijo...

Estoy contigo, K. La política es deprimente. Pero este discurso es de las cosas más interesantes que han ocurrido en muchos, muchos años en el mundo político. Y no es sólo la retórica, sino también la actitud, el concepto básico de cómo enfocar las cosas.

Yo creo en él, necesito hacerlo. YES, WE CAN

Javier Pérez, eres un verdadero provocador :) Yo creo que hay diferencias básicas (aparte de las obvias que dice Antígona) entre un candidato y otro. Y es que Hitler vendía una “Alemania sobre todas las patrias” a unas masas empobrecidas y desesperadas que ya no creían en nada ni falta que les hacía. En cambio Obama vende una América hermanada en el mundo a unos hombres libres que, de pronto, sueñan que sí tienen esperanza. Sí podemos!

Antígona dijo...

Querida K, tampoco yo sé mucho sobre Hitler, pero entiendo que su "hacer justicia" lo sería sobre la nación alemana con respecto al resto de naciones europeas. Que no es lo mismo que está diciendo Obama viniendo de donde viene, un colectivo aún no en igualdad de condiciones que los blancos en E.E.U.U., pese a los muchos años de supuesta integración.

Veo los paralelismos, sí, sobre todo en la cuestión retórica. Pero no creo que el contenido de ambos discursos, ni su trasfondo, sea equiparable. Ni tampoco el público a quien se dirigía a la hora de tocar esos sentimientos.

Igual me he metido donde no me llaman, pero, ay, ya sabes que me pierde discutir ;)

Antígona dijo...

Vaya, acabo de cruzarme en mi comentario con el de NoSurrender y veo que coincidimos en las diferencias. ¡Aunque él lo ha dicho mucho más claramente en la cuestión del público!

Oyros dijo...

Quizá una de las diferencias sea que Hitler abogaba por la justicia desde la venganza y la fuerza bruta, buscando esos valores tan 'agradables' que le salen a la gente cuando está cansada y cabreada por algo que les parece injusto, sea o no cierto.

K dijo...

Yo, como Antígona sabe, soy todo lo contrario en el tema de discutir... y la verdad es que me parece que aquí se están comparando cosas que no se pueden comparar en prácticamente ningún aspecto... en cualquier caso, estoy de acuerdo con vosotros, y aún diría más, pero para qué :)

Oyros dijo...

¿Qué hacemos con esto?

K dijo...

XD

Nada...

Javier Pérez dijo...

Amigos, he dicho la misma dialéctica, no el mismo discurso.

Daba por sentado que se leía lo escrito, y no lo supuesto.

Siempre me excedí en las suposiciones, ya sé.

saluuuuuud