03 enero 2007

Blade Runner

Estas navidades he visto poco cine, pero alguno.

Un día que tenía ganas de estar sola me puse Blade Runner. No la había visto.

No tengo nada que decir de ella.

No es porque no me gustara. No sé por qué es. Tal vez porque todo está ya dicho. Tal vez porque mucho de lo dicho ya lo he leído u oído. Tal vez porque al día siguiente lo comenté en la cena anual pre-nochevieja y ninguno de los que cenaban conmigo había oído hablar de ella.

(Esto me hace preguntarme con qué tipo de gente me relaciono, qué pinto yo aquí; y les puede dar una idea de lo sola que me siento a veces y, por tanto, una explicación a esta ventana.)

Uno sí. Dijo... "ah, sí... salía éste... ¿cómo se llamaba?". Yo dije "Harrison Ford"; y él dijo "ése".

En fin. Voy a pensar.

Si alguien me preguntara ¿qué te pareció? contestaría, no sé, inquietante.

¿Por qué?

Ahora que pienso en ella la imagen que me viene a la mente es esa ciudad oscura, iluminada en la noche y oscura, bañada en lluvia y superpoblada. Y la sensación es de inquietud, de desolación, de tristeza, de rendición.

Vi una especie de reflejo de esta vida sin sentido. Comer, caminar, dormir, despertar, comer.

Y cómo nos agarramos a esta vida sin sentido, cómo queremos seguir durmiendo, despertando, comiendo.

Me gustó el ritmo lento. También me gustó ese punto incomprensible de la trama. ¿Qué coño pinta ahí Deckard? ¿Qué quiere, qué busca, qué hace (aparte de comer tallarines)? Esa incomprensión. Ese aterrizar en la trama de forma abrupta, sin que el texto inicial ayude mucho a salir de la ignorancia. Para mí, eso es cine. Aunque creo que deberían buscar la forma de explicar ese contexto en la trama. No me gustan los textos contextualizantes, valga la redundancia. (Para mí, eso no es cine.)

No me gustó la historia de amor. Me debo de estar volviendo una especie de amargada o algo así. No entendí el motivo por el que se Deckard se enamora de Rachael.

(Tal vez el problema está en que busco un motivo.)

Me gustó la idea de aferrarse a la vida a través de la violencia y la venganza. La forma tan humana en que Roy se mueve por impulsos que no puede controlar, es decir, por esas emociones que teóricamente no es capaz de sentir.

Una de esas frases que seguramente se han dicho cientos de veces: son más humanos los replicantes que los humanos.

En Blade Runner, los humanos se mueven, viven, hablan y se comportan como autómatas sin sentimientos; y los replicantes se dejan llevar por la desesperación y el miedo a la muerte.

Bueno, esto es lo que me dijo Blade Runner.

Disculpen si mi conclusión les parece hueca, obvia o facilona.

Tengo que irme a dormir.

(Tal vez se enamora de ella por su fragilidad; por el deseo de ser lo que no es; por la foto de su madre dejada atrás como si arrojara una toalla; por el dolor que no debería sentir pero siente; porque él es ella; porque ella es él.)

7 comentarios:

Manuel J. Sierra dijo...

¿Puede ser que alguien no conozca Blade Runner?

Puede ser, no obstante en el mundo en el que muevo se trata de una película de culto.

En cualquier caso te felicito, porque puede que en tu mundo no se conozca Blade Runner, pero le has encontrado un sentido que muchos han pasado de largo.

Lejos de la relación de amor, que ni me va ni me viene, fíjate que Deckard se encuentra en Los Ángeles, y sin embargo parece Tokyo o una de estas ciudades superpobladas asiáticas ¿Por qué? Por el miedo, porque si occidente es lo blanco o lo negro, oriente es lo negro o lo blanco. Esa ciudad inhumana donde el espacio público adquiere la dimensión de lo caótico, eso es lo que más teme el urbanismo occidental. Un mundo en el que el individuo ha perdido el sentido sobre lo que es la vida y tienen que ser los replicantes los que vengan para recordárselo.

Piensa en esa banda sonora de Vangelis, como un lamento cibernético. Demasiado sencilla, monocorde para un mundo tan complejo. Finalmente es una poética de la oscuridad y del desasosiego ¿cómo puedo residir sin objetivos en este mundo?

Bueno, perdona si la disertación se ha vuelto un tanto larga.

Un saludo, y felices fiestas.

El árbol en el bosque.

K dijo...

Bueno, no puede uno medir a sus amigos por sus conocimientos sobre cine. Si así fuera, tendría muy pocos y tal vez un poco pedantes, como yo. A lo mejor es por eso...

En cualquier caso, me gusta tu comentario y estoy de acuerdo contigo. Es cierto eso de la ciudad "orientalizada" (también me recordó un poco al Neotokio de Akira) que está muy lejos de la imagen de glamour y palmeras que tenemos siempre de Los Ángeles.

Y la música es perfecta. Puro cine.

Gracias, un saludo.

Billywild dijo...

Pues puede ser que nadie conozca a Bob Dylan, a Albert Camus, a John Coltrane, a Billy Wilder, a Bette Davis, a Larra... y así un montón de cosas.
No es mejor ni peor, es así. Algunos de mis mejores amigos dicen que me gustan las cosas "raras". Vaya, porque no me gusta OT, no veo Gran Hermano, me sacan de mis casillas las películas de Tom Cruise. Y es cierto, K, ahora los "raros" somos nosotros. No es mejor ni peor, es así. Pero pensar que puedo dejar pasar el no conocer la obra de Tom Waits, por ejemplo, me produce escalofríos. Sería reducir la vida demasiado. Más sencilla, sí, pero no más arrebatadora.

desconvencida dijo...

Con lo divertido que es ser "raro" ... :).

"Blade runner" es maravillosa, la primera vez que la vi sentí lo mismo que tú, estupefacción total por lo que acababa de ver... Cada vez que la veo disfruto más con sus miles de matices y posibles interpretaciones, por cierto, me ha gustado la última que has puesto entre paréntesis, creo que más bien sí que entendiste el motivo por el que Deckard se enamora de Rachel ;)

K dijo...

Billywild, es exactamente eso, has dado en el clavo. Bueno, ellos se lo pierden. Lo que no puedo hacer yo es perdérmelos a ellos :) (y mucho menos a los otros ellos... se me va la olla).

Desconvencida, me alegro de que sepas de lo que hablo. Cómo decirlo, me sentía más bien bicho raro también por eso. Estupefacción. Buena palabra.

Gracias!

Gata Vagabunda dijo...

"Blade Runner" es la lluvia oscura que todo lo empapa: la ciudad, los hombres, las máquinas.

La muerte de Nexus 6 es uno de los momentos más bellos de la historia del cine.

Un beso

Narrador dijo...

Yo solo hago un planteamiento, no es original, pero creo que es interesante y tal vez le ayude a enfocar a Deckard.

Deckard no es el Blade Runner, el no es mas que un replicante que caza otros de los suyos. El verdadero replicante es el personaje de Edward James Olmos. Deckard es el robot plano que solo caza sin dudas morales. Hasta que llega el mesias de la nueva generacion Nexus, el mas perfecto... el que es capaz de sentir lo que incluso los humanos dejaron de sentir hace mucho.
Un mesias que solo necesita una frase para que todos nos unamos a su iglesia: "Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo."

No se puede vivir sin Blade Runner.