31 enero 2007

La rebeldía

Cuando era más joven (ehem) tenía una costumbre. Consistía básicamente en llevar la contraria, un ejercicio de principios. Como, para bien o para mal, nunca he sido del todo tonta, la mayor parte de las veces me daba cuenta de que esos actos tenían una víctima principal: yo misma.

Eso ocurre. Tu principal objetivo es ir contra los demás. Contra la sociedad, contra tus padres, tus profesores, contra los buenos consejos, contra lo que se espera de ti. Obvias la primera y más importante baja: tú; tus propios intereses. Que son lo que mueve a los demás a aconsejarte. Que son los que dictan a los otros a insistir para que tomes el camino que ellos creen que elegirían en tu lugar o el que creen que deberían elegir si estuvieran en tu lugar (otra cosa es que de verdad lo hicieran, pero ése es otro cuento).

Me ocurre cada vez que veo uno de esos imbéciles anuncios de "Help. Por una vida sin tabaco". Me dicen lo malísimo y lo tontísimo que es fumar. Como si no lo supiera, ¿no? Para todos los que me rodean y, en primer lugar, para mí. Estropeo mis pulmones y mi salud, probablemente ando por el mundo con un principio de enfisema (y luego no me atrevo a palparme las tetas en busca de bultos sospechosos porque me acojona viva la mera posibilidad de encontrar uno). Me pinto los dientes de amarillo. Me gasto todos los días dinero en humo, como si cogiera los billetes y los quemara con un mechero uno por uno, pero con la desventaja de que además, me jode. Sé todo eso, como lo saben todos los fumadores. Pues bien, cada vez que veo uno de esos anuncios, me enciendo un cigarrillo. De forma deliberada, con un único motivo absurdo: ese anuncio me dice lo que debo hacer.

Nunca he soportado, jamás en toda mi vida, que me digan lo que tengo que hacer. Es algo que me coloca automáticamente en el extremo irracional de mí misma. Si debo hacerlo porque tú me lo dices, iré derecha a hacer justo lo contrario. Aunque la primera jodida por las consecuencias sea yo.

Creo que es una posición insensata y extravagante. No tiene ninguna explicación lógica. No gano nada en absoluto.

Pero en eso consiste la libertad. O tal vez la fidelidad a uno mismo, la facultad sagrada e inalienable de tomar las propias decisiones. Incluso las decisiones erróneas; total, uno nunca sabe por dónde va a venir la sorpresa. Por eso es una sorpresa.

Aunque esa premisa también sea un poco mentira.

7 comentarios:

Gata Vagabunda dijo...

Y aunque no tiene nada que ver (o sí), he aquí la gata con su ovillo:

Esto me acaba de recordar a mi tío. Mi tío estaba todo enfurruñado por su hija (mi prima) salía con un tipo que a él no le gustaba. Y todo el día dándole la vara a la cría: déjalo, déjalo, déjalo.

Un día mi padre, cansado ya de oirle, le dice: "pero a ver, ¿no te das cuenta de que cuanto más le insistas, peor? ¡jamás lo dejará mientras tú le digas que lo deje! Cállate. Ya verás como le deja en dos días".

Oye, dicho y hecho. Mi tío dejó de darle la brasa a mi prima. Al poco tiempo ella se dio cuenta de que estaba con un bobo. Y lo dejó.

Gata Vagabunda dijo...

Ah: y en realidad los que te machacan todo el día diciéndote que dejes de fumar no lo dicen por tu salud, sino por la suya. Son así de mentirosos.

Además, les chincha que tú disfrutes del cigarrillo y te importe un bledo sus consecuencias. Eso sí que les j*** de verdad...

Escipión dijo...

Como te prometí hace ya un tiempo, sobre ese tema no te daré más el coñazo.

Y siguiendo con la tradición diré:

Se levanta el telón y se ve el Rey Mago Gaspar en un urinario público. Se cierra el telón.

Se levanta el telón de nuevo y se vuelve a ver a Gaspar en el mismo urinario público. Se baja el telón.

Se levanta el telón por tercera vez y se ve de nuevo a Gaspar en el mismo urinario público.



¿Cómo se llama la peli?



....El Rey meón....



Saludos desde el continente negro

k dijo...

La guerra de zapa fumadores / no fumadores no tiene fin. Y no lo tendrá hasta que los gobiernos dejen de lado esa manía de la doble moral y se atrevan a prohibirlo de verdad... a costa de los ingentes ingresos en impuestos.

Muy ilustradora la historia de tu prima. Es la vida misma, sí.

Africano: gracias :) Sé que te molesta mucho. Eres un sol.

Anónimo dijo...

No es sólo la rebeldía o las ganas de ser fiel a uno mismo. Es que las campañas anti-tabaco, como las anti-drogas, como casi todas las anti en realidad, son taaaaaan ridículas que siempre logran lo contrario de lo que se proponen. En fin.

Muy buena la canción de Springsteen del otro día, por cierto.

Felson.

ladydark dijo...

Te entiendo perfectamente, me pasa lo mismo, de hecho creo que nos pasa un poco a todos, basta que quieran imponernos algo por narices para que nuestras narices sean mucho mas grandes que las suyas. Seguramente es una vieja rebeldía de la adolescencia, donde estas contra todos como muy bien decias, como resultado entiendo que soy una inmadura,¡que le vamos a hacer!
(Empecé a repasar tu cuaderno desde el enlace del señor Driftwood, pero soy muy poco lanzada a la hora de escribir, asi que gracias por haber dado tu ese paso -esto va a demostrar que además de inmadurez me ataca la inseguridad, K. leerte me va a venir mejor que un diván de psicoanalista jajaja-. Un abrazo.)

k dijo...

Es cierto, Felson, el punto ridículo de todas las campañas "anti". Hoy me ha llegado un correo con cálculos de lo que se recauda en multas de tráfico y una conclusión: el slogan de la dgt debería ser "no podemos conducir por ti; estamos ocupados contando las pelas". Hehehe.

Me ha hecho pensar eso que dices, Ladydark, y es cierto. Es un rasgo de inmadurez que nunca llegamos a perder del todo, pero que se muestra más en la adolescencia y en la vejez. Seguro que todos tenemos o conocemos un abuelo que se niega sistemáticamente a hacer todo aquello que, "por su bien", pretendemos imponerle...

Lo nuestro, evidentemente, aún es síntoma de adolescencia, como el acné, está claro :)

A mí también me suele dar vergüenza comentar las primeras veces que entro en un sitio. Contigo no me pasó, me gustó mucho tu blog y además ¡no pude evitarlo! Me encantó ese post.

Gracias por hablar :)